- Iglesia católica les brinda apoyo
Unos 3,000 jóvenes católicos iniciaron ayer viernes una marcha de tres días para exigir el cese de la violencia en Honduras.
La caminata, que tendrá un recorrido de 200 kilómetros, salió del parque de la colonia Miraflores, al sur de Tegucigalpa, y se dirige a Danlí, en la región este y fronteriza con Nicaragua.
“Se trata de un llamado a la conciencia del pueblo y un ejemplo de que los jóvenes están en contra de la violencia callejera y los secuestros, y a favor del retorno de los valores morales”, dijo en rueda de prensa el vocero de la Iglesia católica, padre Víctor Ruiz.
Informó que “a lo largo del trayecto se nos unirán muchísimas personas más”.
Es la séptima peregrinación que auspicia desde hace diez años la Pastoral Juvenil hondureña.
“No más secuestros”, “No más violencia” y “No más droga” corearon los muchachos por las calles, luego de ser despedidos por el Obispo de Tegucigalpa, monseñor Juan José Pineda, y el alcalde capitalino Ricardo Álvarez.
Pineda aseguró que “estos soldados elegidos por Cristo demuestran el entusiasmo y la iniciativa extraordinaria de nuestra juventud, que más que una caminata de muchos kilómetros emprenden ahora un camino por la vida, basada en principios y valores”.
Asimismo, Pineda espera que muchas personas apoyen con vituallas a los jóvenes durante el trayecto de la caminata.
El Arzobispo de Tegucigalpa, cardenal Oscar Andrés Rodríguez, encabezó el 3 de abril una marcha de miles de jóvenes católicos en esta capital, para exigir el cese de la ola de violencia que agobia a Honduras.
Por lo menos 150 secuestros, entre ellos 38 de mujeres y niños, se han registrado en los últimos dos años en el país.
CIFRAS QUE INTIMIDAN
Asimismo, al menos 7,235 hondureños fueron asesinados violentamente en 2008, 1,448 más que en el 2007.
Según las estadísticas oficiales, una persona es asesinada violentamente cada dos horas en el territorio nacional.
El presidente Manuel Zelaya ha admitido en público que Honduras “enfrenta un régimen de terror a causa de los delincuentes”.
Las autoridades han señalado que la marginalidad, la desintegración familiar y la falta de oportunidades han incidido en el auge de las pandillas o maras que impulsan la violencia callejera en el país.
Hace tres años Honduras se conmocionó tras el ataque a un bus cargado de pasajeros en la norteña ciudad de San Pedro Sula y que dejó como saldo más de 30 personas muertas.
