- Acciones internacionales del Presidente traerán a Nicaragua “aislamiento, desempleo y más pobreza”
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Analistas políticos consideran que el afán de Daniel Ortega de convertirse o hacerse ver como un líder internacional, le obliga a dejar de actuar como Presidente de Nicaragua para convertirse en un “embajador en misión especial” en defensa de los intereses de Cuba.
También lamentan que los diputados de la Asamblea Nacional no cumplan con su función de velar por el buen desempeño del Gobierno.
Los diputados de oposición se defienden bajo el argumento de que Ortega, a través de su partido y con la compra de conciencias, domina el parlamento, pero aún así prometen actuar. Mientras, los legisladores sandinistas apoyan y felicitan la gestión del Presidente en defensa de los intereses cubanos.
El analista político Carlos Tünnermann lamenta que mientras todos los gobernantes regresaron a sus países para informar los resultados de la Cumbre de las Américas, Ortega se fue a informar a Fidel Castro y a los cubanos, a través de un programa de televisión en que ofreció explicaciones durante casi dos horas.
Además, ese tiempo en Cuba lo aprovechó para revelar sus aspiraciones de consolidar un proyecto autoritario en Nicaragua con un partido único, algo que el artículo 5 de la Constitución lo prohíbe.
Ortega también denunció en Cuba conspiraciones contra su gobierno.
Para Julio Icaza Gallard, especialista en derecho internacional, es “incomprensible” que en este mundo globalizado y abierto el presidente Ortega esté pensando en un sistema de sociedad cerrada, totalitaria, con un partido único.
ASAMBLEA DEBE PEDIR EXPLICACIONES
Tünnermann e Icaza coinciden en que la Asamblea Nacional tiene facultades para llamar a Ortega y pedirle explicaciones, porque su actuar sólo traerá a Nicaragua “aislamiento, desempleo y más pobreza”, porque su discurso confrontativo y lleno de retórica seguirá espantando a la cooperación internacional y la inversión nacional y extranjera.
“Parece que no tenemos oposición, los diputados por estar dedicados a defender otros intereses no velan porque la Ley y la Constitución se cumplan”, señaló Icaza y añadió que los diputados no deben olvidar que, además de hacer leyes, una de las tareas fundamentales del Parlamento es ejercer control sobre los otros poderes del Estado.
Wilfredo Navarro, diputado del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y primer secretario de la Asamblea, aseguró que Ortega es un “malinchista” porque defiende los intereses extranjeros en lugar de los nacionales, pero admitió que es poco lo que se puede hacer contra eso en la Asamblea.
Ortega, con los 38 votos de su partido Frente Sandinista (FSLN) y los que compra, tiene controlado el parlamento, dijo Navarro. Además, lo único que se puede hacer es llamar al Ministro de Relaciones Exteriores para que ofrezca explicaciones, ya que no existen mecanismos para obligarlo a cambiar.
“También podríamos establecer la incapacidad del Presidente, pero necesitamos 57 votos y no los tenemos”, explicó Navarro.
Agregó que la próxima semana el PLC gestionará que se emita una resolución de rechazo en torno a la actitud malinchista y entregada de Ortega a los intereses del líder cubano Fidel Casto y del presidente venezolano Hugo Chávez.
“Aunque el Frente (Sandinista) tenga el control, creo que vamos a conseguir los votos para establecer la condena a la política internacional de Ortega”, aseguró Navarro.
La diputada sandinista Alba Palacios defendió la actuación internacional de Ortega, al decir que sólo cumplió con una petición que le hicieron Fidel Castro y su hermano Raúl, para que fuera vocero de la realidad de Cuba.
Según Palacios, Ortega presentó el informe de resultados de la Cumbre en Cuba porque ya tenía una invitación para viajar a la isla y reuniones programadas allí.
