- No esperaban recibir ciudadanía del propio mandatario
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Washington/ EFE
Once soldados latinoamericanos se convirtieron hoy en estadounidenses en la primera ceremonia de naturalización encabezada por el Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en la Casa Blanca.
En el emotivo acto para la naturalización de 24 miembros de las Fuerzas Armadas, vestidos con sus uniformes de gala para la ocasión, Obama afirmó que “la ciudadanía no es sólo una serie de derechos, también de responsabilidades”.
“Esto hace que valga la pena mucho de nuestro duro trabajo”, afirmó el mandatario en el Salón Este, donde afirmó: “Es mi honor y mi placer personal el poder ser el primero en darles la bienvenida como mis conciudadanos estadounidenses”.
Obama mencionó de manera especial a Jeonathan Zapata, de origen nicaragüense y que regresó recientemente de Afganistán, donde estuvo destinado para ayudar al aterrizaje de los aparatos a bordo del portaaviones Kitty Hawk.
“Jeonathan quería servir al país que considera el suyo propio, aunque aún no fuera un ciudadano, porque Estados Unidos ha sido tan generoso con él desde el momento en que llegó aquí desde Nicaragua siendo un niño”, afirmó el Presidente.
Posteriormente, en declaraciones a Efe, Zapata, nacido en Managua y que arribó a este país con apenas un año de edad, afirmó que su mayor orgullo como nuevo ciudadano es “poder devolver algo a Estados Unidos”.
Sin ocultar su orgullo porque fue Obama quien presidió la ceremonia. “No sabíamos que iba a ser el Presidente, sólo nos dijeron que iba a ser en la Casa Blanca”, afirma ahora que aspira poder comenzar estudios universitarios de Administración de Empresas y abrir un negocio de venta de llantas.
Otra flamante nueva ciudadana es la cabo Hazell Abigail Ramos, llegada también desde Nicaragua a los seis años de edad, y que asegura que durante el acto sintió “mucha emoción” y ahora está “tranquila” porque su situación se ha regularizado.
Ramos, que durante la ceremonia pensó en los esfuerzos pasados por sus padres durante su infancia, aseguró que con la naturalización se abren ahora “muchas puertas”.
La cabo acaba de renovar su contrato con los Marines y asegura que quiere hacer carrera en las Fuerzas Armadas.
Junto a estos dos soldados había militares de Bolivia, México, Colombia, Perú y El Salvador.
