- Pide un nuevo enfoque de la cooperación
El grupo cívico Ética y Transparencia (EyT) considera que, aunque muchos países ya decidieron suspender el apoyo que brindaban al Ejecutivo, tras las denuncias de fraude en las pasadas elecciones municipales, podrían continuar brindando su apoyo y entregar los fondos directamente a través de programas a comunidades y de organismos civiles, como se hace en muchos casos, para que los más necesitados continúen recibiendo los beneficios que esos proyectos les proporcionan.
En ese sentido, el Grupo EyT se pronunció a favor de que “se separe lo político de lo económico”, para que la cooperación internacional no se otorgue bajo criterios políticos, porque con ello no se castiga al Gobierno, sino a los más pobres y necesitados del país.
Para EyT la cooperación internacional, incluidos los fondos de la Cuenta Reto del Milenio que Estados Unidos mantiene congelados a raíz del fraude electoral de noviembre, no pueden otorgarse como “premio o castigo” para el Gobierno, dependiendo de su actuación. Sino, como una de las pocas posibilidades para que el pueblo pueda acceder a ese futuro mejor a que tiene derecho.
Roberto Courtney, director ejecutivo de EyT, considera que la sociedad civil y los organismos internacionales que otorgan la ayuda deben comprender que al retirar los fondos al único que le hacen daño es a los nicaragüenses más necesitados.
NO GOLPEAR AL PUEBLO
“El pueble no debe pagar los errores de los gobernantes, porque es precisamente por los errores de la clase política a lo largo y ancho del siglo XX y en lo que van del XXI que Nicaragua depende de la cooperación internacional para ser un país viable”, aseguró Courtney.
Para el grupo EyT lo último que se debe hacer para presionar a un gobierno es golpear directamente al pueblo, porque se le condena a seguir viviendo con esa clase política. Además, con un pueblo más pobre y dependiente lo único que se logra es que eventos que se critican como el fraude electoral se repitan con más frecuencia.
Courtney confía en que los cooperantes entiendan que en la medida en que el pueblo logre desarrollarse resolverá en mejor medida el problema de la “lacra política que lo ha gobernado” por tanto tiempo.
EDUCACIÓN ES LA SOLUCIÓN
Añadió que hay que dejar bien claro que mientras en Nicaragua la edad promedio de la población siga siendo 16 años y a esa edad se cuente con apenas segundo o tercer grado de educación primaria; ya que con ese nivel de pobreza y subdesarrollo el país continuará siendo el “sueño dorado de todos los charlatanes y políticos estafadores que existen en el mundo”.
“Tenemos que estar bien claros de que la salida no es necesariamente intentar que el Gobierno responda a las presiones, sino que el país, en gran parte gracias a la ayuda internacional, logre superar ese perfil de muy baja educación y muy bajos ingresos”, enfatizó Courtney. Dijo que EyT presentó estos planteamientos a los cooperantes.
