- El robo de bases toma más fuerza
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Tomado de ESPN
Todavía recibo el Sporting News en mi buzón cada semana. Cuando la más reciente edición llegó la semana pasada, la portada estaba engalanada por el entrenador de un agobiante programa de football colegial y el mariscal de campo con cara de niño que se supone cambiara el giro del mismo.
No me interesa. Pero miré en la parte inferior derecha de la portada y vi esto: La Muerte de la Base Robada.
En el interior, un artículo del estimado Jeff Pearlman: “Todo bateo y nada de corrido”. El subtítulo: “En el deporte hoy, hay muchos jugadores con velocidad, Así que, ¿por qué no veremos nunca jugadores como Rickey Henderson y Vince Coleman?”, añadía.
¿La muerte de la base robada? Dos años atrás, José Reyes se robó más bases que cualquier otro ligamayorista en la década de los veinte, treinta, los cuarenta o los cincuenta. Jacoby Ellsbury va en camino a 80 estafas esta temporada; ningún jugador de Grandes Ligas se robó 80 bases entre 1915 y 1962.
No es que la base robada esté muerta, o muriéndose, ni siquiera levemente enferma. La base robada ha sido, por un número de razones, simplemente restaurada a su lugar histórico entre las herramientas para anotar carreras.
Tal y como Pearlman señala, en 1983 los 26 equipos se combinaron para 3,325 estafas o 128 por equipo. El año pasado, los 30 equipos se robaron 2.799 bases, o 93 cada uno. Este año, los 30 equipos están en ruta a cerca de 3.000 robos, o 100 por equipo. Eso obviamente representaría un aumento leve, pero es muy temprano en la temporada para creer en ese “paso”.
Pero ¿porqué? El simple hecho es que los equipos en la década de los setenta y ochenta prestaban poca atención a los porcentajes de en base y slugging si un individuo podía correr y atrapar la pelota en el jardín central. Hoy prestan atención (al menos casi todos). Y finalmente, desde una perspectiva histórica es bien tonto utilizar la palabra “muerte” cuando se habla del robo de bases.
Cierto, ha pasado mucho tiempo desde la última ocasión que alguien se robara 100 bases en una temporada, el último fue Coleman, que se robó 109 en 1987. Pero Coleman y la década de los ochenta fueron una aberración.
