- Policía convierte en museo puesto de mando en Bluefields donde fueron degollados cuatro agentes
[/doap_box]
CORRESPONSAL / BLUEFIELDS
La Policía de Bluefields convertirá hoy en museo policial el puesto de mando donde el cuatro de mayo de 2004 fueron masacrados cuatro agentes del orden público, un hecho que conmocionó al país entero.
De esta forma la Policía conmemora el quinto aniversario de aquella masacre.
En esa oficina actualmente funciona el despacho del jefe de Auxilio Judicial de la Policía del Atlántico Sur, subcomisionado Ricardo Bonilla.
La inspectora regional y comisionada policial Mayda Quiroz Castillo dijo que el museo servirá para que la población costeña conozca a los cuatro agentes que fueron asesinados el cuatro de mayo del 2004, así como pertenencias de otros mártires regionales.
Por el momento el museo sólo funcionará por hoy, pero cuando sean habilitadas otras oficinas “esa área quedará permanentemente como museo”, dijo Quiroz. La oficial explicó que allí la población podrá apreciar las fotografías de los oficiales caídos y en el futuro exhibirán pertenencias de todos los que han caído en el cumplimiento de su servicio.
El segundo jefe de la Policía local, comisionado Olivio Hernández Salguera, anunció que entre las actividades de conmemoración del quinto aniversario han organizado una vigilia, una misa en la catedral católica de Bluefields y depósitos de ofrendas florales en el cementerio San Juan y en el monumento construido a los cuatro agentes en el parque Reyes de esta ciudad.
FUERON DEGOLLADOS
El cuatro de mayo del 2004 fueron cruelmente asesinados en la preventiva policial de Bluefields el subcomisionado Juan José Fúnez, la suboficial mayor Ruth González y los suboficiales Johnny Dometz y Róger Villachica.
Según las crónicas periodísticas del momento, los oficiales fueron degollados por sicarios que todavía no han sido claramente identificados por los investigadores de Auxilio Judicial.
Los oficiales asesinados fueron hallados esposados con las manos hacia atrás y amordazados con cinta adhesiva.
En aquel entonces se informó que el crimen fue una revancha de narcotraficantes molestos por operativos antidrogas realizados por la Policía en el Caribe.
Los primeros informes señalaron que la matanza fue ejecutada por cinco u ocho delincuentes, que lograron penetrar las instalaciones policiales para cometer los asesinatos con bayonetas.
El crimen fue considerado como un golpe a la Policía Nacional, que por primera vez recibía un ataque en una de sus instalaciones.
SÓLO DOS CONDENADOS
Los únicos condenados por la masacre son Delvin Jirón Gutiérrez, ex agente antidrogas de Bluefields, quien recibió 30 años de cárcel por el delito de colaborador necesario; y el colombiano Luis Pineda Cadavid, sentenciado a 30 años por autor material.
