- Sacerdotes no hablarán de forma individual sobre escrito de Núñez filtrado por Murillo
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La tensión en las relaciones entre el Gobierno y la Iglesia católica continúa. Ayer el vicario de la Catedral de Managua, padre Bismarck Conde, declinó referirse al documento divulgado por el Gobierno, donde se hacen serios señalamientos de corrupción a líderes católicos, y anunció que no habrá más declaraciones sobre el tema hasta que la Conferencia Episcopal se reúna y emita una posición.
Mientras tanto, el asesor presidencial Orlando Núñez Soto, quien supuestamente envió el documento a la primera dama Rosario Murillo, sigue sin dar la cara.
LA PRENSA trató de localizarlo ayer, pero en una de sus casas su esposa, Sylvianne Fournier, dijo que estaba “fuera de Managua”.
Núñez no ha explicado por qué asegura que las conclusiones que plasmó en su texto surgen de dos conversaciones que mantuvo con el sacerdote español Gregorio Raya, pese a que éste aseguró que no lo conoce y que jamás ha conversado con él.
El escrito fue dirigido de forma confidencial a la secretaria del Consejo de Comunicación, Rosario Murillo, y fue ella quien lo filtró a los medios de comunicación.
Varios obispos, entre ellos el de Estelí, Abelardo Mata, y el Arzobispo de Managua, monseñor Leopoldo Brenes, han expresado su confianza en Raya, a quien señalan de ser una persona muy sensata, por lo que no lo consideran capaz de haber hecho esos comentarios.
Núñez, en su escrito titulado Relación entre la Iglesia y el Frente Sandinista, relata que en el primer encuentro, “durante los días calientes de los sucesos postelectorales, el padre Gregorio Raya, párroco de la parroquia más importante de Juigalpa”, le expresó su alarma por la posición del obispo Sándigo, quien “estaba llamando a asistir armados a la reunión de Managua convocada por el candidato Eduardo Montealegre”.
En otra parte señala que el nombramiento del padre Silvio Báez Ortega como obispo auxiliar de Managua tiene como fin “frenar la corrupción de la Iglesia en Nicaragua, considerada una de las más corruptas a juicio del Vaticano (alcohol, dinero y mujeres)”. Añade que como ejemplo de esa corrupción le mencionó que “en Semana Santa estuvieron en una discoteca privada 25 personas, de las cuales 18 eran sacerdotes (sic), uno de ellos era él mismo (Gregorio Raya)” y que le habló de “decenas de miles de dólares que algunos obispos sustraían de las donaciones de Caritas. Me agregó que la mayoría tiene mujeres e hijos abiertamente”, dice el texto.
Núñez también señala que la Iglesia es un “poderoso partido”, cuyas “orientaciones son totalmente politizadas”. Identifica a monseñor Rene Sándigo, Obispo de Juigalpa y secretario de la Conferencia Episcopal, como el “más ambicioso, astuto y radical de los obispos contra el Frente Sandinista y contra el Gobierno”.
