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Los poemas de mario Benedetti y su manera coloquial han servido mucho a los jóvenes para enamorar.

El mundo llora a Mario Benedetti

El escritor uruguayo Mario Benedetti fue recordado no sólo por sus virtudes literarias, sino sobre todo por las humanas, como el hombre bueno, sencillo, consecuente y alegre que fue MONTEVIDEO/AP El mundo literario lamentaba la muerte de Mario Benedetti, el prolífico escritor uruguayo cuyas novelas y poemas reflejan la clase media de Montevideo y un […]

  • El escritor uruguayo Mario Benedetti fue recordado no sólo por sus virtudes literarias, sino sobre todo por las humanas, como el hombre bueno, sencillo, consecuente y alegre que fue

MONTEVIDEO/AP

El mundo literario lamentaba la muerte de Mario Benedetti, el prolífico escritor uruguayo cuyas novelas y poemas reflejan la clase media de Montevideo y un compromiso social moldeado por los años que pasó exiliado debido a las dictaduras militares.

En España, donde Benedetti residió de 1980 a 1985 en Palma de Mallorca y Madrid, múltiples personalidades y funcionarios lloraron su muerte y elogiaron la calidad de su literatura.

“El fallecimiento de Mario Benedetti nos deja huérfanos de uno de los escritores que mejor ha entendido la fuerza transformadora de la literatura y su capacidad para cambiar el mundo. Benedetti ha conseguido que su voz sea la de muchos y que millones de personas nos hayamos reconocido en sus versos y en su lucha. Nos deja como legado el testimonio de una libertad esplendorosa y de una confianza inquebrantable en el ser humano. Desde España ya le añoramos con dolor”, escribió el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, en un telegrama a la familia de Benedetti facilitado por el Gobierno.

A lo largo de más de 60 obras literarias, Benedetti abordó todos los géneros y temas como el amor, la miseria, la injusticia, la esperanza, la soledad y la muerte.

La tregua (1960) y Gracias por el fuego (1965) significaron su incorporación al llamado “boom” de la novela latinoamericana de los 60, cuyos principales representantes incluyen a Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes.

Entre otras obras destacadas escribió el ensayo El escritor latinoamericano y la revolución posible (1974), los cuentos de Con y sin nostalgias (1977) y los poemas de Viento del exilio (1981). También publicó El país de la cola de paja, Montevideanos y Poemas de la oficina, de rotundo éxito.

“La obra del gran poeta uruguayo se nos presenta, no sólo como suma de una experiencia vital, sino sobre todo, como la búsqueda persistente y lograda de un sentido, el del ser humano en el planeta, en el país, en la ciudad o en la aldea, en una casa simplemente o en la acción colectiva. Son muchas las razones que nos llevan a la lectura de Benedetti. Tal vez la principal sea ésa, precisamente: porque el poeta se ha convertido en voz de su propio pueblo. O sea, en poeta universal”, indicó Saramago.

El dos veces presidente de Uruguay, el escritor e historiador Julio M. Sanguinetti, también subrayó la “dimensión urbana” de la obra de Benedetti, quien dijo supo retratar al montevideano.

“Benedetti logró una dimensión popular de la poesía, en aquella rama de menos resonancia en la sociedad, logró acercar a públicos especialmente juveniles a la poesía”, dijo Sanguinetti a la prensa.

Destacó la “dimensión urbana” de la obra de Benedetti quien, más allá de una literatura “fundamentalmente orientada hacia lo histórico, lo criollo o nativista, irrumpió con el tema estrictamente urbano, los cuentos montevideanos, los poemas de la oficina, es decir la vida diaria del habitante de nuestra ciudad donde tuvo grandes hallazgos”.

Para Carmen Caffarel, directora del Instituto Cervantes en Madrid, “la razón de su éxito radicó en que supo llegar al alma y las preocupaciones de los lectores, lo que significa que entendió como pocos la sociedad contemporánea”.

El cantautor español Joan Manuel Serrat lamentó la partida de quien “por encima de cualquier otra cosa ha sido mi amigo”.

“Vivo con la pena de perder un amigo que no voy a poder volver a ver; cuando regrese a Montevideo no lo voy a encontrar y estos vacíos que me va creando la vida cada vez son más complicados de sobrellevar, a pesar de que uno entienda muy bien qué camino es éste y que no hay otro”, expresó el músico, según El País de Madrid.

Asimismo, la Universidad de Alicante, de la que el autor uruguayo era Doctor Honoris Causa, anunció que celebrará un acto de homenaje el próximo 26 de mayo. Benedetti donó a esta institución cerca de 2.000 ejemplares de libros y películas, entre los que se encuentran algunas ediciones de gran valor ya agotadas, de la biblioteca personal de su casa de Madrid.

“La literatura universal siente un desgarro”, expresó el escritor y director de Cultura de la intendencia de Montevideo, Mauricio Rosencof.

El escritor de 88 años falleció el pasado domingo tras una enfermedad que venía padeciendo desde hacía más de un año, con problemas respiratorios y sangrado de colon por inflamación. Pasó hospitalizado desde el 24 de abril hasta el 6 de mayo, sometido a antibióticos, antiinflamatorios y suero.

En enero de 2008 pasó casi un mes internado y a partir de allí el deterioro de su salud virtualmente lo enclaustró en su departamento céntrico de Montevideo. Nunca pudo recuperarse bien del golpe que significó la muerte de su esposa Luz López, su compañera por 46 años, quien falleció en abril del 2006.

“La vida es una máquina / para la cual no hay respuestas / ni repuestos”, había escrito Benedetti en uno de sus tantos versos que jalonaron su historia de poeta y autor de exitosas novelas como Gracias por el fuego y La tregua, la cual ha sido traducida a varios idiomas y llevada al cine en 1974 por el director argentino Sergio Renán en una cinta protagonizada por Héctor Alterio.

En Cuba, la que Benedetti consideraba una suerte de polo ideológico de su vida, el deceso cayó como un balde de agua fría.

“Sus poemas de una estética coloquial han servido mucho a las generaciones más jóvenes para enamorar y para la lectura íntima. Pero, sobre todo, fue un gran cuentista”, destacó el presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), el novelista Miguel Barnet, tras enterarse del deceso.

El autor defendió sin claudicaciones el régimen castrista, con lo que políticamente marcó divisiones.

El periódico oficial Granma afirmó que “las letras lloran” por su pérdida. Y la Casa de las Américas, una de las instituciones culturales más reconocidas del continente y que el mismo Benedetti ayudó a prestigiar, informó que realizará un acto en memoria del narrador.

Benedetti fue galardonado en múltiples ocasiones: Doctor Honoris Causa de la Universidad de la República, Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Montevideo, Premio Bartolomé Hidalgo a su trayectoria, premio Reina Sofía de España y una distinción del presidente de Chile Ricardo Lagos.

Obtuvo el Premio Cristo Boptev de Bulgaria por sus ensayos y poemas. En Bruselas recibió en 1987 el Premio Llama de Oro de Amnistía Internacional por su novela Primavera con una esquina rota, y en 1989 la Medalla Haydée Santamaría, otorgada por el Consejo de Estado de Cuba.

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