Aun con las diferencias significativas que pueden apreciarse entre el Manchester United y el Barcelona, algo que identifica a estas tropas es su vocación ofensiva. Cada una, a su manera, están siempre volcadas hacia adelante, con la mira puesta en el arco contrario y la mente en el peldaño más alto al que puede accederse tras la final de mañana en Roma.
El Manchester probablemente no es el equipo más atractivo, pero ha hecho del sentido práctico su mejor aliado. Luce como una maquinaria bien aceitada, pero sin llegar a distorsionar su personalidad, y menos aún, la precisión en sus despliegues y la eficacia en su propuesta, gracias a sus portentosos recursos y su indiscutida categoría.
El Barcelona en cambio ha convertido su juego armonioso y exquisito, capaz de crear algo grandioso a partir de la nada, en un valor realmente apreciable. Y ha sido a través de ese estilo, comprometido con el espectáculo, pero sin descuidar el resultado, que ha llegado a Roma, en busca del único título que le queda pendiente en un año de ensueño.
EL SHOW GARANTIZADO
Esas características garantizan que, al final de la jornada, no nos quedara la sensación de haber malgastado el tiempo frente al televisor. Vamos a apreciar a dos clubes que van a su duelo cumbre en su mejor momento, con el ánimo firme, sedientos de gloria y provisto tanto de espíritu como de futbol y liderados por los dos mejores jugadores del mundo actualmente.
Al Manchester de Cristiano Ronaldo se le admira por la fortaleza en todas sus líneas y por la exuberante confianza que transmite, debido a sus continuos éxitos. Es un equipo con roles funcionales muy bien definidos y con una llamativa disciplina táctica. Maneja los juegos con mucha firmeza y autoridad, aun cuando por ello sacrifique vistosidad.
Desde el arquero Var der Sar, pasando por Vidic y Río Ferdinand, más Park y Wayne Rooney, hasta desembocar en el emperador Ronaldo, el Manchester no muestra huecos en su estructura. Es un equipo que juega bien, remata bien y defiende bien, y cuando se meten en sus predios, es feroz en la riposta. Y si el tiempo acosa, mira hacia Ronaldo.
ANOTA MÁS, CEDE MÁS
Al Barcelona de Messi se le cuestiona su defensa, más ahora que no podrá contar con Alves y Abidal, y por supuesto, sin Márquez, fuera desde hace buen rato. Sin embargo, ninguna tropa de las que avanzaron profundo en la Liga de Campeones fue tan feroz en su ataque como este conjunto español, que acumuló 30 goles sólo por 18 del Manchester.
Quizá lo mejor del Barcelona es que no es equipo timorato. Va siempre hacia adelante, como esos boxeadores que, al arrimarse, saben que van a recibir castigo, pero confían en su asimilación e inteligencia para persistir. Es una tropa paciente para tocar y tocar, esperando el momento preciso para la estocada, como la de Iniesta ante el Chelsea.
¿Qué prevalecerá, la eficacia del Manchester o el estilo del Barcelona? Tendremos que esperar, aunque el favoritismo de la tropa inglesa salta a la vista. Además, la presencia de Ronaldo y Messi permiten un formidable agregado al duelo de mañana, en el que dos escuelas distintas tratarán de imponerse.
