- La peor forma de visitar el Museo
Hay ocasiones en que esta columna me resulta ingrata. De vez en cuando me toca lidiar con tal o cual esperpento cinematográfico, al punto que me siento asaltado, con dos horas de mi vida perdidas, que nunca, nunca más, recuperaré.
La tiranía del editor me obliga a escribir 400 palabras de una cinta que no merece más que cuatro (¡No vaya a verla!, serían). ¡¡¡Que bárbaro, Mario!!! Te juro que me saldría más fácil escribir un ensayo de física cuántica. Pero bueno, el editor es el que manda, así que veremos cómo hacemos.
Noche en el Museo 2 es la secuela de la cinta del 2006, que se convirtió en un inesperado éxito de taquilla. Es protagonizada por Ben Stiller, el comediante más detestable del momento. Esta vez viene cargada con más efectos especiales y también más buenos actores desperdiciados en insulsos papeles, a excepción de Stiller, claro.
Si no vio la primera parte, no se preocupe. El contenido de esta cinta es tan desechable que usted mismo no se interesará en buscarla en su videoclub favorito. Es que no hay nada interesante. Un dato o detalle que esté inquieto por aclarar. Nada de eso. El guión parece escrito por un niño de tercer grado. Incluso podría inventar una historia más entretenida, con la imaginación que se gastan.
Larry Daley (Stiller) ya no es el pobre celador del museo de historia natural. Ahora es un exitoso empresario, gracias a unos ridículos inventos que son del gusto de la gente. Repentinamente, se da cuenta que sus amigos del museo van a ser trasladados a las bodegas del Smithsoniano, en Washington. Un peligro, sin embargo, también se guarda en los depósitos de este inmenso museo, por lo que Daley acudirá en ayuda de sus adoradas figuras mágicas que cobran vida por la noche.
El que sea un producto para los más pequeños no quiere decir no hay que preocuparse por brindar algo más que simpáticos efectos especiales. Los magos de Pixar lo viven demostrando con cada cinta que presentan (a excepción de Cars). Adultos y niños disfrutan y aprenden por igual en sus filmes.
En Noche en el Museo 2 pretenden entretener a los adultos con las referencias históricas de las piezas de los museos, mientras los niños se divierten viendo a huesos de dinosaurios que se mueven, figuritas cabezonas de Einstein hablando o a cupidos de piedra rapeando. Pero buenos efectos especiales no hacen por sí solos a una película encantadora. Esta película está más muerta que un museo por las noches. ¿Cuántas palabras llevo?, 415. Caramba, no sé cómo hice.
