AFP/ LONDRES
El primer ministro británico, Gordon Brown, anunció el viernes una remodelación de su gabinete, una de cuyas prioridades será “la limpieza” del sistema político, desprestigiado por el escándalo de los gastos abusivos de los parlamentarios.
“He remodelado el gabinete e intentaremos definir las políticas para el bien del país”, afirmó Brown en una conferencia de prensa en la que recalcó que las principales tareas del nuevo equipo serán “limpiar la política” y afrontar la grave crisis económica.
“Acepto mi responsabilidad”, declaró Brown, reconociendo los malos resultados en las elecciones locales del jueves, que sitúan al Partido Laborista en el tercer lugar, detrás de los conservadores liderados por David Cameron y del Partido Liberal Demócrata.
“No voy a darle la espalda a mi deber hacia el país (..) Tengo la determinación de sacarlo de la crisis. Soy la mejor persona para este cargo”, aseguró el gobernante, mientras crecen los llamados para su renuncia, tanto de parte de la oposición pero también entre las filas laboristas.
Entre los que destacan en el nuevo equipo figuran Alan Johnson, que suena como un posible sucesor de Brown, si éste decide tirar la toalla. Johnson, quien era el titular de Salud, fue designado titular de la difícil cartera del Interior.
El nuevo ministro de Defensa en el gobierno de Brown será Bob Ainsworth, que reemplazará a John Hutton, quien anunció su renuncia unas horas antes.
El reajuste gubernamental es sin embargo limitado, pues deja en sus carteras al titular de Finanzas, Alistair Darling, a David Miliband, que seguirá a la cabeza del ministerio de Relaciones Exteriores; a Jack Straw, ministro de Justicia y a Peter Mandelson, ministro de Negocios y Empresas.
La remodelación, prevista para este fin de semana o comienzos de la próxima, fue acelerada tras la dimisión el jueves del ministro de Trabajo y Pensiones, James Purnell, quien pidió a Brown que dejara el cargo.
RENUNCIAS
En los últimos cinco días, cinco ministros del gabinete de Brown presentaron su renuncia.
La semana empezó con la dimisión de dos ministras: la del Interior, Jacqui Smith, y la de Comunidades y Administraciones Locales, Hazel Blears, ambas salpicadas por el escándalo de los gastos abusivos de los parlamentarios.
Ayer viernes de mañana, mientras Brown barajaba nombres para su gabinete y esperaba los resultados de los comicios, el titular de Defensa presentó su dimisión, seguido poco después por el ministro de Transporte, Geoff Hoon.
Pero ha sido Purnell, considerado figura emergente del Partido Laborista, el primero que ha llamado abiertamente a la dimisión de Brown, dejando en evidencia la crisis de liderazgo en el laborismo, en el poder desde hace 12 años.
El descalabro es tan acusado que muchos dudan que los cambios anunciados el viernes silencien a los rebeldes y alivien el descontento de los británicos, que afrontan la peor crisis económica desde la Segunda Guerra Mundial.
