- El homenaje fue emotivo porque es, con toda probabilidad, uno de los últimos de relevancia en que podrán reunirse antiguos combatientes
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Los presidentes de Francia, Nicolas Sarkozy, y EE.UU., Barack Obama, y los primeros ministros del Reino Unido, Gordon Brown, y Canadá, Stephen Harper, rindieron ayer homenaje a los fallecidos en el Desembarco aliado de Normandía, del que se cumplen 65 años y pidieron que se recuerde y se siga su ejemplo.
Lo hicieron ante más de 9 mil invitados, 200 de ellos veteranos del “Día D”, reunidos en el cementerio estadounidense de Colleville-sur-Mer, donde reposan los cuerpos de más de 9 mil fallecidos en aquella batalla que marcó el principio del fin de la Segunda Guerra Mundial.
“El mejor homenaje que podemos hacerles es seguir luchando por los valores por los que ellos lucharon”, afirmó Sarkozy en su discurso, mientras que Obama destacó “el ejemplo que legaron los valientes” que participaron en “un momento y un lugar en el que la valentía y el altruismo de unos pocos cambió el curso de todo un siglo”.
ALIADOS SE EMOCIONAN
“Hasta ahora no había tenido la fuerza de volver a Normandía, tenía miedo de emocionarme demasiado y en cinco años ya no podré venir. Tengo 84 años”, explica George Charlesbois, un estadounidense que participó en el desembarco el 6 de junio de 1944 en Omaha Beach, junto a la que se encuentra el cementerio de 70 hectáreas donde descansan unos 9,387 soldados estadounidenses.
“Tardé 15 años en ir a ver El día más largo, nunca fui a ver Salvar al soldado Ryan”, dos películas sobre el desembarco en Normandía, añade el veterano.
Unos 200 veteranos estadounidenses asistieron a la ceremonia. Muchos de ellos en sillas de ruedas, la mayoría estaban instalados en el podio, detrás de los jefes de Estado.
Lanzado en paracaídas sobre Sainte mère Eglise el 6 de junio de 1944, Fred Morgan, de 87 años, también viene por primera y última vez a Colleville, con la esperanza de “lograr encontrar el nombre de uno de sus amigos” muertos durante la batalla de Normandía (6 de junio al 21 de agosto de 1944) inscrito en una de las cruces blancas.
También Louis Johnson viene a sus 86 años por última vez para “honrar a los héroes que cayeron”. Pero no volverá porque “el viaje es demasiado agotador”.
Entre el público se encontraban numerosos estadounidenses y franceses que se habían desplazado tanto por los veteranos como en memoria de soldados que conocieron o un pariente muerto durante el desembarco. Es el caso de Marc Johnson.
“Mi abuelo murió durante el desembarco”, cuenta este estadounidense de 48 años que vive en Fráncfort.
Alrededor de unos dos mil estadounidenses asistieron a la ceremonia, según la dirección del cementerio.
“Mis padres albergaron durante varios días a soldados ingleses en 1944. Sólo dos de ellos lograron sobrevivir”, cuenta por su parte Jean-Louis Aubrée, natural de Normandía de 72 años, cuando se le pregunta por qué llegó.
André Deslandes, de 75 años, vino en “agradecimiento” a los liberadores que lanzaron papeletas avisando a los habitantes de Flers (Baja Normandía) de que habría bombardeos. “Y también para que no vuelva a ocurrir”, añade este hombre cuya ciudad fue destruida al 75 por ciento.
En cuanto a la presencia de Barack Obama, todos la aplauden, pero parece emocionar más a los jóvenes como Adeline, de 15 años, que siguió “toda su campaña” que a los más mayores.
