- Familiares de niños quemados aún tratan de identificarlos
AFP/MÉXICO
“Mi hermana vino ayer (viernes) por mi sobrino de 3 años, pero cuando vio lo que pasó se fue a buscarlo a los hospitales y no lo ha hallado”, dice entristecido Gustavo Rey, un niño de 11 años que observaba el sábado en su bicicleta la guardería donde 38 niños murieron en la ciudad mexicana de Hermosillo.
La guardería ABC, que era administrada con recursos públicos, se incendió el viernes por la tarde tras ser alcanzada por las llamas de una bodega contigua donde se almacenaban documentos del Ministerio de Hacienda del estado de Sonora, así como tres autos decomisados a narcotraficantes, según uno de los guardias que custodian el lugar.
Al menos 41 niños se encuentran hospitalizados y 20 de ellos están en “extrema gravedad”, según el último reporte oficial.
“Sólo vimos una columna de humo que salía de atrás e inmediatamente corrimos con todos los extinguidores que teníamos aquí”, dijo a la AFP Francisco Escalante, trabajador de una gasolinera ubicada frente a la guardería.
El centro de cuidado infantil, en el que se encontraban 142 niños al momento del siniestro, era en realidad un cobertizo con el techo de lámina adaptado para la guardería que contaba tan sólo con cinco pequeñas ventanas en la parte alta del muro y una salida.
“Corrimos a sacar a los chiquitos, pero el plástico de los colchones de las cunas se quemó muy rápido, y ya no los mirábamos cuando los queríamos sacar”, indicó por su parte Rigoberto, un empleado de una tienda de llantas, ubicada en la parte trasera de la guardería.
“Los que salieron primero fueron los que se salvaron”, dijo Rigoberto, quien relata que muchos vecinos entraron a rescatar a los bebés y lograron sacarlos a casi todos, antes de que llegaran los bomberos, pero no pudieron evitar que 18 de ellos murieran al llegar al hospital más cercano o en el camino.
MOMENTOS DESESPERANTES
El local, completamente acordonado y custodiado este sábado por elementos de seguridad, luce con grandes boquetes en el muro lateral, que fueron abiertos por un hombre a bordo de su camioneta para permitir la entrada del aire y evitar la asfixia de más niños.
“Fueron momentos desesperantes al ver a los niños llorando y a las mamás gritando”, indicó Ofelia Quintero, una vecina de la guardería que se llevó a unos 30 niños a su casa para cuidarlos hasta que llegaron sus padres.
Según la última evaluación oficial de mayo pasado, el centro contaba “con todos los requisitos y precondiciones en materia de seguridad”, afirmó Daniel Karam, director del Instituto Mexicano del Seguro Social, instancia responsable de la mayoría de las guarderías públicas en México.
El funcionario señaló que de acuerdo con esta evaluación el local tenía señalamientos, una ruta de evacuación, una salida de emergencia y extintores cargados.
“Hay niños en el hospital que tienen tal grado de quemaduras que es imposible que sean identificados por sus padres”, dijo por su parte a la AFP una doctora del hospital infantil de esta ciudad.
La cirujano pediatra añadió que también entre los fallecidos hay cadáveres que no están en condiciones de ser identificados.
