- Prefieren morir antes que abandonar su lucha, dijeron los protestantes que continúan en su huelga de hambre
Notas Relacionadas > Aunque están conscientes de que las fuertes lluvias propias de esta época pueden afectar su ya deteriorada salud, las 23 personas que realizan una huelga de hambre para reclamar el pago del salario ofrecido por más de ocho meses de “orar por la paz” en las rotondas de la capital, aseguran que aunque mueran en el lugar, no desistirán del reclamo.
Los ex rezadores, en su mayoría personas de la tercera edad, confían en que a la fecha ya le hayan informado al presidente Daniel Ortega que desde hace más de una semana el grupo permanece a la intemperie y sin ingerir alimentos, a unos cuantos metros de su casa, y que además reconozca que el reclamo que le hacen es justo, y decida cumplir con su obligación ordenando que les entreguen su dinero.
“Nosotros tenemos fe que el presidente Ortega nos va a resolver pronto, porque nosotros reclamamos lo que nos ofrecieron”, dijo Leopoldo Casiano Mendoza, líder del grupo.
Los ex rezadores aseguran que la deuda que el Gobierno tiene con cada uno de ellos supera los 48 mil córdobas, ya que la tarifa establecida fue de 200 córdobas por cada día de oración.
Según Mendoza, en el Plantón del Nemagón del que ellos formaban parte, ayer le informaron a los ex rezadores que el Gobierno ya había dispuesto una partida de 20 millones de córdobas para pagar el salario de los más de 700 rezadores, pero que exige la suspensión de la huelga para entregar el dinero. Sin embargo, aseguran que ya no confían en Altagracia Solís, líder del plantón y prefieren esperar en las cercanías de la casa del Presidente hasta que les entreguen su dinero.
Pablo Vanegas, quien también se mantiene en huelga de hambre, afirmó que si el Gobierno le sigue dando largas al asunto y la falta de alimento provoca la muerte de alguno de ellos, no será el primer caso, ya que durante las jornadas de oración en la Rotonda Cristo Rey, Salomón Urrutia perdió la vida.
“Él se enfermo. Se inflamó todito, pero como Altagracia Solís decía que no nos moviéramos porque si pasaban pagando el que no estuviera perdía su dinero, cuando lo llevaron al hospital ya no le pudieron hacer nada y se murió”, relató Vanegas.
