- Un Servicio Civil con una “meritocracia flexible” alejada del “clientelismo político” parece ser una realidad aún muy lejana entre los países del istmo, pese a ciertos avances logrados en años recientes
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Ver Infografia > ANTIGUA/GUATEMALA
La profesionalización del Servicio Civil en los países de Centroamérica y República Dominicana ha logrado ciertos avances en los últimos cuatro años, pero aún está lejos de lograr una “meritocracia flexible” alejada de peligros como el “clientelismo político”.
Así lo refiere el Informe Barómetro Servicio Civil y Función Pública en Centroamérica y República Dominicana, elaborado por un equipo de expertos coordinado por el profesor Francisco Longo, con el auspicio de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), la Facultad Latinoamérica de Ciencias Sociales (Flacso) y el Sistema de Integración Centroamericana (SICA).
Basado en una metodología aplicada en el 2004 en 22 países de Latinoamérica y, posteriormente validada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el estudio mide los avances y retrocesos que en los últimos cuatro años han tenido los países del istmo, incluyendo a Panamá y República Dominicana, en cinco principales indicadores, asignando un puntaje de cero a 100 para cada uno: eficiencia, mérito, consistencia estructural, capacidad funcional y capacidad integradora.
En el 2004 el istmo como tal promedió 22 puntos, subiendo a 29 puntos según el Informe Barómetro Servicio Civil y Función Pública en Centroamérica y República Dominicana, divulgado en Guatemala.
Esta mejora de las evaluaciones se concentra en cuatro países: Panamá, El Salvador, Nicaragua y República Dominicana.
Pese a estos avances, Longo es claro al afirmar que Centroamérica continúa situándose por debajo de un tercio de la valoración potencial de su sistema de servicio civil, lo cual pone de manifiesto la existencia de un margen muy amplio de mejora en cuanto a la profesionalización de sus sistemas de empleo público.
Además, si se compara con el grado de profesionalización del Servicio Público que han logrado otros países como Brasil y Chile, con puntajes de 64 y 59, respectivamente, la región tiene un largo camino por recorrer.
BASES PARA EL DESARROLLO
Edgar Chamorro, director ejecutivo de la Secretaría del SICA, subraya la importancia de contar con un servicio público profesional, al destacar que “las instituciones son las bases de nuestra sociedad” y que “el desarrollo pasa por las instituciones”.
“La seguridad democrática conlleva al respecto de nuestras instituciones”, subraya Chamorro.
Longo, director del Instituto de Dirección y Gestión Pública de ESADE, una de las más reconocidas escuelas de negocios del mundo, subraya que “el empleo público afecta el núcleo de cómo funcionan los gobiernos”.
Destaca, por ejemplo, que “la calidad de los gobiernos explica que hayan o no inversiones extranjeras en un país”.
La administración pública , subraya Longo, “no es de los gobiernos, es de la sociedad”. En consecuencia, “los gobiernos la toman prestada para gobernar”, por lo que “invertir en las instituciones públicas es invertir en la democracia”.
DOS EXTREMOS
El barómetro destaca que “en materia de profesionalización del empleo público, y a lo largo de los últimos cuatro años, la región centroamericana registra avances significativos en algunos aspectos destacados de un ámbito de reforma institucional, que las tradiciones sociopolíticas regionales vuelven especialmente complejo y difícil”.
El panorama regional de la profesionalización del Servicio Público presenta, en ese sentido, dos realidades extremas, donde Nicaragua estaría ubicada en una media, gracias en parte a ciertos avances hechos en años anteriores, como la aprobación y puesta en vigencia de las Ley de Servicio Civil y Carrera Administrativa, durante la administración del ex presidente Enrique Bolaños.
Por ejemplo, en Costa Rica “el mantenimiento de un sistema de mérito plenamente consolidado y en el logro de algunas ligeras mejoras en otras dimensiones, coexisten con una evolución negativa en la capacidad funcional de su servicio civil.
Por el contrario en Honduras persiste un Servicio Civil “en un grado de desarrollo incipiente, que debe afrontar carencias muy importantes de capacidad institucional, en un contexto en el cual la tradición clientelista ha venido prevaleciendo en el manejo de la administración pública, y donde la profesionalización del empleo público ha sido un propósito secularmente desatendido desde el punto de vista político y social”.
Entre estos dos extremos, los cinco países restantes, incluida Nicaragua, se hallan desde el punto de vista del diagnóstico, y de las prioridades resultantes, en situaciones más o menos próximas a cada uno de estos dos extremos de la escala de evaluaciones.
Los servicios civiles centroamericanos afrontan cambios que deben superar al mismo tiempo la tradición clientelista y la rigidez burocrática.
Rolando Castillo, director del Plan Regional de fortalecimiento y modernización de los servicios civiles en Centroamérica y República Dominicana, recuerda que frente a estas debilidades “para muchos ciudadano el funcionario público llega a entorpecer las cosas”.
Recordó que Centroamérica no tiene una institución de nivel de capacitación y formación de servidores públicos, “sobre todo ahora en momentos de crisis mundial”.
Para lograr mayores avances, el Informe Barómetro Servicio Civil y Función Pública en Centroamérica y República Dominicana, recomienda profundizar el proceso de ordenamiento de las remuneraciones como una primera etapa; establecer estructuras salariales homogéneas que eliminen las inequidades y distorsiones vigentes y, en el ámbito estructural, mantener procesos de sensibilización relativos al cumplimiento y conocimiento de la ley.
