- En Mauritania
El éxito del militar golpista había sido vaticinado por la prensa local y algunos observadores extranjeros que, en un país en el que no existen los sondeos, señalaron que sus mítines eran los más concurridos. Pero el 52.2 por ciento obtenido por Abdelaziz, cuando han sido escrutados el 61 por ciento de los sufragios, no había sido previsto.
La mayoría absoluta que, según la comisión electoral, logra el antiguo jefe de la guardia presidencial, le evitará tener que concurrir a una segunda vuelta el 1 de agosto. Abdelaziz obtiene muchos más votos que sus principales adversarios, Messaoud Ould Boulkheir, presidente de la Asamblea Nacional, (16.63 por ciento); el eterno opositor Ahmed Ould Daddah (13,89 por ciento) y su primo el coronel Ely Ould Mohamed Vall (3,78 por ciento), el militar que fomentó la transición democrática que concluyó en abril de 2007. El islamista moderado, Jemil Ould Mansour, obtiene el 4.66 por ciento.
Boulkheir leyó un comunicado conjunto, suscrito también por Daddah, Vall y otro candidato derrotado, Hamadi Ould Meimou, en el que los cuatro aseguran que las presidenciales han sido “una mascarada electoral que pretende legitimar el golpe de Estado” del 6 de agosto de 2008. Abdelziz derrocó entonces al presidente Sidi Ould Cheikh Abdallahi, elegido democráticamente.
Los resultados “han sido prefabricados”, sostienen, y piden al Consejo Constitucional mauritano que no los avale y a la comunidad internacional que investigue las numerosas irregularidades. Aunque apoyaron la reinstauración de la democracia, la Unión Europea y la ONU no enviaron observadores a las elecciones. Sí lo hizo la Unión Africana, pero su número es demasiado escaso para que pudiesen ser eficaces.
