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“Revolucionarios”. El presidente Daniel Ortega dejó claro ayer que él está al frente del Ejército de Nicaragua y la Policía Nacional. El mandatario dijo que ambas instituciones tienen orígenes “revolucionarios”. Rigoberta Menchú compartió tarima. (LA PRENSA/ G. Miranda)

Ortega quiere referendo

Montealegre propone que no se haga cambio a Constitución, que sólo haya un referendo no revocatorio [doap_box title=»Nomenclatura del Alba no acompañó a presidente Daniel Ortega» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»] Los lugares de la tarima central, que en otros años ocuparon los presidentes aliados de Daniel Ortega, fueron asignados a los representantes de los Poderes de Estado. […]

  • Montealegre propone que no se haga cambio a Constitución, que sólo haya un referendo no revocatorio
[doap_box title=»Nomenclatura del Alba no acompañó a presidente Daniel Ortega» box_color=»#336699″ class=»archivo-aside»]

Los lugares de la tarima central, que en otros años ocuparon los presidentes aliados de Daniel Ortega, fueron asignados a los representantes de los Poderes de Estado. El resto, como siempre, estaban reservados para los miembros de la familia Ortega-Murillo.

Entre los ajenos a la familia, a la derecha de Ortega, compartían la primera fila los altos mandos del Ejército y la Policía Nacional, los cuestionados magistrados del Consejo Supremo Electoral (CSE), Roberto Rivas, José Marenco y René Herrera; así como la Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú.

Extrañamente a los magistrados electorales sandinistas no se les vio por ninguna parte.

También estuvieron el fiscal, Julio Centeno; la fiscal adjunta, Ana Julia Guido; el magistrado judicial Rafael Solís, entre otros.

Tanto al Comandante en Jefe del Ejército, Omar Halleslevens, como a la Jefa de la Policía Nacional, Primer Comisionada Aminta Granera, los acompañaban otros altos jefes de las instituciones que presiden.

A diferencia de los dos años anteriores, ayer no estuvieron Hugo Chávez, de Venezuela; Evo Morales, de Bolivia; o Rafael Correa, de Ecuador.

Cuba envió al vicepresidente Esteban Lazo. El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, delegó a su canciller, Patricia Rodas; y Chávez al canciller Nicolás Maduro.

De acuerdo con Ortega, el presidente de Venezuela, Chávez, le dejó un mensaje de felicitación a la 1:30 p.m. de ayer y excusó su notable ausencia diciendo que, de última hora, sufrió una recaída en su salud, por lo cual no pudo viajar.

La “lechita”

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Mandatario lanza idea acuerpado por Ejército, Policía y el deslegitimado Consejo Supremo Electoral

En la celebración sandinista de ayer, los comerciantes vendieron mucha “lechita”, como llaman al licor. La Policía Nacional había publicado una decisión de prohibir la venta de licor, pero sólo si era en botellas de vidrio. Es así que ayer los comerciantes vendieron “lechita” en botellas de plástico, sin que nadie se les opusiera.

Con todo el aparato estatal a su favor y con la sombra de un fraude electoral, el presidente Daniel Ortega volvió a presionar ayer para su reelección y propuso una reforma constitucional que introduciría la figura del referendo revocatorio, especialmente para los poderes Ejecutivo y Legislativo, aunque recibió el inmediato rechazo de diputados de oposición.

En el acto central del treinta aniversario de la revolución que derrocó a la dinastía somocista, Ortega cuestionó a los diputados por frenar las reformas constitucionales que permitirían la reelección presidencial continua y los retó a someterse a un referendo revocatorio.

Ortega añadió que, a diferencia de lo ocurrido en Honduras, en Nicaragua el Ejército y la Policía Nacional no “reprimiría” al pueblo, sino que lo “protegería” al momento de acudir a un referendo revocatorio.

Sin embargo, diputados consultados ayer mantuvieron su rechazo a la reelección presidencial y algunos dijeron que, debido a la vigente denuncia de fraude en los comicios municipales de 2008, los actuales magistrados del Consejo Supremo Electoral (CSE) no gozan de ninguna credibilidad para garantizar transparencia en un referendo revocatorio que pondría toda “la carne en el asador”.

LAS IDEAS DE ORTEGA

Ortega tiene dos años presionando al Poder Legislativo para reformar la Constitución y obtener la reelección continua. No ha tenido éxito.

Por primera vez, ayer, Ortega dijo estar dispuesto a someterse a un referendo revocatorio que pondría en juego su mandato.

“Si una Constitución establece el referendo revocatorio, significa que el pueblo, cuando así lo decida, puede quitar al Presidente. Porque así como el pueblo con su voto pone al presidente, lo puede quitar, puede quitar a los diputados, a los alcaldes y a las autoridades, y eso es lo que queremos nosotros aquí en Nicaragua”, precisó Ortega.

Las reformas requieren de 56 votos y el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) no los ha conseguido, debido, principalmente, al interés que tiene Ortega por reelegirse.

“Aquí los diputados dicen: ‘estamos en contra de la reelección (presidencial)’. Ahhh, pero los diputados se reeligen todo el tiempo, ¿por qué no dicen que no se vuelvan a reelegir a los diputados? A los alcaldes no los dejan reelegirse. Si vamos a ser justos y parejos, que el derecho de reelección sea para todos y que el pueblo con su voto premie o castigue, ése es el principio que debemos defender”, añadió Ortega.

LA NEGATIVA

El diputado ante el Parlamento Centroamericano por el Movimiento Vamos con Eduardo, Eliseo Núñez Morales, expresó que con los actuales magistrados del CSE, acusados de efectuar un fraude el año pasado, es imposible someterse a un referendo revocatorio.

“El Consejo Supremo Electoral no es respetable ni aceptable. Pide referendo Ortega a cambio de su reelección presidencial y no es posible ir a un referendo con ese Consejo”, indicó Núñez Hernández.

LA CONTRAPROPUESTA

Por su parte, el diputado por la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN), Eduardo Montealegre, propuso a Ortega suspender las intenciones de reformas constitucionales y que ambos se sometan a un referendo no revocatorio.

La idea de Montealegre es que tanto él como Ortega asuman un acuerdo público en el que ambos se someterían a la voluntad popular, para que los electores decidan si están de acuerdo o no en que sigan en sus cargos públicos.

“Si el pueblo no quiere que siga, pues que renuncie (Ortega) y yo también (renunciaría). Como Eduardo Montealegre estoy dispuesto a someterme a un referendo (consulta ciudadana)”, sostuvo.

Montealegre aclaró que el referendo no revocatorio debería gozar de observación internacional y tendría que ser organizado y dirigido por personas confiables.

CONFIADO CON EL EJÉRCITO

El presidente Ortega acusó a sus opositores de “temerle” a la voluntad del pueblo, al negarse a un referendo revocatorio.

“Aquí nosotros podemos poner perfectamente otra urna, para que el pueblo vote y diga si quiere premiar y castigar, si quiere quitar o no, que el pueblo lo diga. Aquí sin ningún temor, porque aquí podemos ir a un referendo, a una votación de ese tipo y el pueblo podrá votar libremente, porque el Ejército y la Policía no los va a reprimir, los va a proteger”, señaló Ortega.

“La derecha le tiene pánico al pueblo, le tienen pánico a la palabra poder popular, le tienen miedo a los pobres, a los campesinos, que son la inmensa mayoría en Nicaragua, ellos son un poquito”, agregó Ortega.

RECHAZAN IDEA

Sin embargo, los diputados Enrique Sáenz, del Movimiento Renovador Sandinista; José Pallais y Wilfredo Navarro, del Partido Liberal Constitucionalista; al igual que Montealegre y Núñez Morales, coincidieron en que la propuesta de referendo revocatorio que lanzó ayer Ortega es un “anzuelo” para lograr la reforma constitucional y su reelección presidencial sucesiva.

“La reelección no debe ser para nadie, aquí las reelecciones sólo han traído tragedias para el pueblo. Nadie se debería reelegir (…), deberíamos enterrar para todo y para todos la reelección”, dijo Sáenz. “Hay una diferencia sustancial. El Presidente concentra poderes extremos, unipersonales, que no los concentran los diputados, porque son miembros de un órgano colegiado”, comentó Pallais.

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