- Histórico acto del treinta aniversario de la revolución sirvió para que Presidente y Primera Dama entonaran una decena de canciones
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No dejó de agitar sus hombros la Primera Dama, Rosario Murillo. Y casi no dejó de cantar, ni de reír. La esposa del presidente Daniel Ortega celebró a lo grande el treinta aniversario de la revolución, entonando una decena de canciones testimoniales y arrastrando en el “karaoke” al mismísimo Ortega y a la Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú.
Murillo anunció ayer, en un acto oficial, que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) tiene un millón 109 mil 37 militantes, que condenan el golpe de Estado en Honduras y que celebraban “en pie de lucha y victoria”.
La sorpresa llegó cuando Murillo, micrófono en mano, empezó a cantar La consigna, El gallo ennavajado, Historia del Tío Sam en Nicaragua, entre otras.
“Ajúa, qué viva Daniel”, repetía Murillo tras cada canción.
“Eeeeeya”, retumbaba poco después una eufórica Primera Dama, como pocas veces se le ha visto en público.
El infarto casi le llegó a varios nicaragüenses cuando el presidente Ortega se decidió por un dueto con Murillo, para cantarle al “comandante Caaarlos, Caaarlos Fonseca, tayacán vencedor de la muerte, novio de la patria roja y negra, Nicaragua entera te grita presente”.
Ella con voz aguda. Él con voz grave. Ella con rápida dicción. Él con su inigualable lentitud. Pero ambos fundidos en la música, explotando los pulmones.
“Se va a joder, el yanqui se va a joder (…) eeeeeya”, se escuchó cantar a la Primera Dama.
QUE TOMEN CLASES
“Don Daniel ahora es cantante y le recomiendo que vaya a recibir clases de canto para que no desentone, porque hizo el ridículo”, dijo el diputado liberal Wilfredo Navarro.
“No es nada extraordinario. Allí han cantado hijos, hermanos, parientes, esposas. Es parte del concepto familiar del poder que nos quieren imponer y es tradición, porque Somoza hasta a su hija puso en el billete de un córdoba”, señaló por su parte el diputado Enrique Sáenz, del Movimiento Renovador Sandinista.
OTRO HITO, LLEGÓ PUNTUAL
Y aunque cueste creerlo, la familia presidencial Ortega-Murillo llegó puntual al festejo de ayer.
Ortega violó un mito urbano, según el cual no efectúa actividades de día porque los rayos del sol lo perjudican.
Al mejor estilo de los ingleses, la familia Ortega-Murillo ingresó a la Plaza de la Fe quince minutos antes de lo previsto: 10:45 a.m. En esta oportunidad fueron los invitados quienes retrasaron la celebración.
La puntualidad de Ortega agarró movidos a muchos.
Pasadas las diez de la mañana, Edgardo Cuarezma, Secretario Político Departamental del FSLN en Managua, se paseaba nervioso en una Plaza casi vacía, mirando constantemente su reloj y colgado del celular.
Al final, la Plaza de la Fe sí se llenó, pero muchos de los presentes eran trabajadores estatales.
La dirección del Ministerio Agropecuario y Forestal demostró que sus empleados son más desconfiados o quizá eficientes, ya que instalaron un toldo a la entrada de la Plaza y ahí, con una lista de los nombres de los empleados en la mano, un funcionario chequeaba a los asistentes y les entregaban sus respectivas gorras y camisetas.
Unos de los primeros grupos en llegar fueron los de la Empresa Portuaria Nacional, encabezada por su director Virgilio Silva; y también los de la Dirección General de Ingresos, con su director Walter Porras.
El presidente del Banco Central, Antenor Rosales, fue otro de los que se hizo ver.
La austeridad anunciada por Murillo para esta fiesta fue a medias, pues no hubo fotos gigantes del presidente Ortega; aunque sí un helicóptero, al parecer de los recién adquiridos por el Ejército de Nicaragua, sobrevolando la Plaza de la Fe, para que el oficialista Canal 4 recogiera imágenes.
