- Políticos rechazan que depuesto Presidente use suelo nicaragüense para llamar a hondureños a las armas
[/doap_box]
Sectores políticos de oposición rechazaron la actitud del depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, de usar suelo nicaragüense para llamar a los hondureños a promover una insurrección que permita su retorno al poder.
“Me parece una barbaridad y una gran irresponsabilidad estar haciendo básicamente un llamamiento, que de hecho es un llamamiento a un derramamiento de sangre. También es una barbaridad decir que desde aquí va a dirigir una columna de gente allegada a él, para dirigirse hacia la frontera de Honduras”, advirtió el ex canciller y actual diputado por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Francisco Aguirre Sacasa.
El legislador agregó que desafortunadamente Zelaya no está en el país en calidad de asilado, ya que existe jurisprudencia muy estricta que gobierna el comportamiento que deben guardar los asilados y con base en éste se le podría llamar la atención y hasta retirarle el asilo.
Aguirre Sacasa explicó que al ser sólo un “invitado del presidente Daniel Ortega so pretexto de ser el Presidente constitucional de Honduras”, se cree con el derecho de actuar a discreción, ya que en la “diplomacia danielista” y de los miembros de la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba) “todo juega”, siempre y cuando sea compatible con sus intereses.
Sin embargo, Aguirre Sacasa recordó a Zelaya que aún dentro de la figura de “invitado está obligado a comportarse” con responsabilidad y a no seguir actuando bajo la diplomacia del Alba.
QUE SE VAYA DE NICARAGUA
Por su parte el diputado de la Bancada Democrática Nicaragüense (BDN), Eduardo Montealegre, fue más enfático y pidió a Zelaya cambiar de actitud o abandonar el país.
“Nicaragua no puede convertirse en un nido de terroristas, ni en un espacio de insurrección. Por lo tanto yo le pido al ex presidente Zelaya que se vaya de Nicaragua, que se vaya a otro lado a estar llamando a invasiones, pero que no lo haga aquí. Nosotros no queremos guerra, en los pueblos centroamericanos no queremos muerte ni sangre”, advirtió Montealegre.
El ex candidato presidencial consideró que el territorio nacional no debe ser utilizado “ni como base, ni como nido para terroristas, ni como base insurreccional”, por lo que recomendó al ex presidente Zelaya que si pretende continuar disfrutando de la hospitalidad que le ha ofrecido Nicaragua, que “se calle la boca”, en caso contrario insistió en que lo más adecuado sería que se retire del país.
Montealegre dijo desconocer cuál es el estatus legal de Zelaya en el país, porque las autoridades no han ofrecido ninguna explicación, pero expresó que el dirigente hondureño no puede “abusar” de la hospitalidad que se le brinda.
“Si no está aquí como exiliado, debe estar como turista. Si estuviera asilado tendría más limitaciones, pero independientemente de su estatus legal en el país, él no puede abusar. Si quiere hablar de guerra que se vaya a otro país, tal vez Venezuela lo quiere albergar y permitirle eso”, expresó el diputado.
Además, adelantó que analizarán las leyes para determinar si existe alguna acción legal que se pueda promover para frenar los abusos que Zelaya está cometiendo en Nicaragua.
PUEDE VERSE COMO INTROMISIÓN
En tanto, el dirigente del Movimiento Renovador Sandinista (MRS), Edmundo Jarquín, criticó la indolencia del gobierno de Daniel Ortega, al “dar amparo” a acciones de este tipo, las cuales pueden meter en problemas a Nicaragua, ya que podrían ser interpretadas por el gobierno de facto de Roberto Micheletti como “una intromisión en los asuntos internos de su país, más allá de lo que contempla la legalidad internacional”.
Según Jarquín, las declaraciones de Zelaya no tienen amparo en la legalidad internacional, la cual sólo respalda una solución a la crisis hondureña a través de la vía política-diplomática.
Jarquín manifestó que el llamamiento de Zelaya a la insurrección le hace perder parte importante de la legitimidad internacional que logró su lucha por el restablecimiento del orden constitucional, a través de las resoluciones emitidas por la Organización de Estados Americanos y la Organización de Naciones Unidas, porque dichas declaraciones en ningún momento amparan acciones violentas o insurreccionales.
Además, criticó que Ortega en lugar de respaldar las gestiones político-diplomáticas emanadas de dichas resoluciones, haya evidenciado en su discurso del domingo pasado que su propósito en realidad es “boicotear la acción política diplomática” que se desarrolla bajo la mediación del presidente de Costa Rica, Oscar Arias, a quien Ortega acusó de ser un “instrumento de los yanquis”.
