Ahora que Carlos García es historia que el tiempo se encargará de evaluar y de colocar en el lugar que corresponde, ha llegado el turno para Adolfo Marenco como presidente de la Federación Nicaragüense de Beisbol Asociada (Feniba).
Feniba es sin dudas el más importante organismo deportivo del país, pero vive una de sus más terribles crisis, al ser convertido en una entidad infuncional y de credibilidad escasa, debido al estilo de trabajo que se le impuso últimamente.
Se le transformó en un enorme cascarón vacío, con más grietas que las que se admiten. Y en los últimos tiempos no sólo se le vio inhabilitada para contribuir al desarrollo del beisbol, sino que por sus métodos anquilosados, más bien lo estaba atrofiando.
Quizá fue ese peor error de Carlos no saber escoger el momento preciso para salir del escenario. A Carlos no se le va a discutir el gran aporte que hizo al beisbol, pero no era necesario que su imagen se afectara tanto, sólo por la terquedad de seguir.
En este contexto aparece Marenco. Y podría ser una ventaja ascender en las actuales circunstancias, en las que cualquier cambio será notorio y mejor, que el sistema que se utilizaba, pero si hay interés en dejar huellas, entonces, hay mucho por hacer.
Marenco llega con mucho entusiasmo y rodeado de un grupo de personas fogueadas en la organización y respaldo para ligas en diversos ámbitos. Falta descubrir la visión que tienen para aplicar las transformaciones serias que este beisbol necesita.
Hay mucho por hacer, porque tienen que restituir la imagen y credibilidad de la Feniba, afectada quizá no necesariamente por malos manejos, pero sí por el desorden con que han administrado los recursos, mientras obligaban al repliegue de los patrocinadores.
Pero además, hay que sentar las bases para modernizar nuestro beisbol con todos sus componentes. Elaborar un plan para dejar de jugar a lo que salga y respaldar seriamente al beisbol menor, sin el cual, cualquier esfuerzo arriba, carecerá de fundamento.
Ése es uno de los grandes retos de la administración Marenco, en cuyo equipo destacan organizadores y activistas probados. Falta ver si tienen visión y si saben aprovechar esta oportunidad que la historia les ofrece.
