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desde que nuestras instalaciones fueron tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann fue detenido.

con las instalaciones tomadas y nuestro gerente general Juan Lorenzo Holmann detenido.

(LA PRENSA/R. ORTEGA)

“Tenemos que romper con el sistema caudillista”

En un país de caudillos, el diputado ante el Parlamento Centroamericano ve a la institucionalidad tan oportuna como sería un oasis en el más seco de los desiertos. Núñez Morales sabe que la batalla es difícil. Pero ese objetivo pasa por alcanzar la unidad, pero no mediante acuerdos sino mediante elecciones primarias con reglas claras […]

  • En un país de caudillos, el diputado ante el Parlamento Centroamericano ve a la institucionalidad tan oportuna como sería un oasis en el más seco de los desiertos. Núñez Morales sabe que la batalla es difícil. Pero ese objetivo pasa por alcanzar la unidad, pero no mediante acuerdos sino mediante elecciones primarias con reglas claras

El pleito en el PLI
Eliseo Núñez Morales, vocero del Movimiento Vamos con Eduardo

Radical o pragmático, lo cierto es que Eliseo Núñez Morales no duda en decir que la oposición debe adquirir tres compromisos: unirse, romper con un sistema de caudillos corruptos y enjuiciar al actual presidente, Daniel Ortega.

“Ortega debería de pasar de Presidente a presidiario el día que termine su Gobierno”, dice Núñez Morales.

Justo cuando el presidente Ortega está con el sol en el medio del cielo, a la mitad de su mandato, Núñez Morales cree que el país va de caída en un barranco, sin frenos, y que la población está llegando a un punto de decisión: “Hay dos maneras de construir institucionalidad, con una revolución institucional, que es cívica y pacífica; o lo hacés con una revolución armada y rompés de tajo con todo lo que existía. Hacés una ruptura constitucional absoluta y generás miles de muertos”.

Pese a la intención, lo cierto es que el Movimiento Vamos con Eduardo ni siquiera tiene todo resuelto a lo interno del Partido Liberal Independiente (PLI), donde existe una férrea pugna por el control de la organización.

¿Para ustedes el PLC sigue siendo creíble para la unidad? Especialmente luego de que en enero se escogió a la junta directiva de la Asamblea y el PLC hizo todo lo contrario de lo que había hablado en diciembre.

Nosotros estamos de acuerdo en iniciar un proceso de unidad, a llegar a un proceso de primarias y de escogencia de candidatos por acuerdo mutuo. Sin embargo, nosotros creemos que el PLC tiene que contestar dos preguntas. Primero, en el caso hipotético de que vaya a las primarias el doctor (Arnoldo) Alemán y gane un candidato diferente a Arnoldo, ¿nos garantiza Arnoldo que no se va a poner de acuerdo con el FSLN para hacer perder a ese candidato? Ésa es una garantía que Arnoldo la tiene que dar. Y la segunda garantía es que si vamos a un proceso de elección de candidatos de elección popular, ¿qué tanta seguridad habrá de que después, en un arreglo con el Consejo Supremo Electoral, no te van a cambiar a los candidatos, como lo hicieron en las elecciones municipales? Mientras esas dos garantías no sean dadas, el proceso de unidad no puede avanzar.

En 2006 Arnoldo Alemán prometió primarias transparentes en el PLC y Enrique Quiñónez salió enojado porque no fue así, ¿cómo van a asegurarse ustedes de que Alemán cumpla su palabra?

Porque deben ofrecer garantías y hay un montón de maneras, desde la conformación de comités que van a organizar las primarias, desde una especie de junta de vigilancia conformada entre los dos (partidos) y después podemos ir a los conceptos, porque el concepto de partido por corrientes del PLC es que las corrientes son la de juventud, de la mujer y la de los profesionales y las corrientes no son eso. Y el PLC se equivoca adrede, porque el de la juventud es Miguel Alemán, el de la mujer es María Dolores Alemán y el de los profesionales es Agustín Alemán y ellos quieren inscribir a esas tres corrientes, que tendrían peso en el partido y eso es un absurdo. Las corrientes son básicamente ideológicas.

Y en un país de caudillos, ¿cuántas probabilidades ven de que la idea de corrientes funcione?

Lo que hay que hacer es lograr que se llegue a la conclusión, y es un buen momento, por la crisis de la oposición, por la división y por la misma posibilidad de que el FSLN se fortalezca, de que tenemos que romper con el sistema, tenemos que decir hasta aquí no más, porque es un sistema que no le ha dado nada a Nicaragua.

Pero cuando un sistema se rompe es en momentos trascendentales, ¿estamos en ese momento ahorita o se están autoengañando ante un FSLN que está acaparando todos los espacios de poder?

Creo que está llegando el momento de cambiar el sistema, la necesidad de cambio crece más en la gente cada día y la necesidad de cambio no implica deshacerse de Daniel Ortega por cualquier cosa, la necesidad de cambio es porque la gente necesita un mejor nivel de vida.

¿Pero no es irónico que esa necesidad de cambio la vayan a buscar ustedes precisamente con un caudillo?

Nosotros no creemos que el factor determinante tenga que ser Arnoldo.

Ha sido determinante en los últimos 15 años.

El factor determinante tienen que ser los parámetros de la unidad y por eso te digo que lo importante es qué vas a perseguir, porque no podés seguir bajo el mismo esquema. A menos que Arnoldo por arte de magia se convierta en un caudillo como (José María) Figueres (de Costa Rica), quien dice que para acabar con el caudillismo se necesita de un último caudillo y el último caudillo de Costa Rica fue Figueres, que acabó con el caudillismo tico. Pero hay otras maneras para acabar con el caudillismo, que es construyendo institucionalidad, que es lo que nosotros hemos venido sosteniendo. Esto pasa porque entienda Arnoldo, que también debería entender Ortega, que un caudillo o líder es recordado por cuánta institucionalidad generó y no por cuánto tiempo intentó mantenerse en el poder y los que son recordados por cuánto tiempo lograron mantenerse en el poder no son recordados gratamente: (Anastasio) Somoza, (Alfredo) Stroessner, (Rafael) Trujillo, (Iósif) Stalin.

En Nicaragua, los dos caudillos que tenemos se reducen en legitimidad, pero no en poder y eso genera apatía, un desencanto de la participación de la ciudadanía. Después viene la frustración y luego el conflicto. Y uno no quisiera traer malos augurios, pero es lo que se viene en Nicaragua.

Si en la Asamblea, a la hora de elegirse en 2010 a los magistrados el pacto vuelve a funcionar, ¿qué tan grave va a ser?

Eso sí sería gravísimo, el PLC perdería toda posibilidad de presentar una oferta creíble a la población…

Pero a cambio tendrían a los árbitros que los podrían respaldar en las elecciones…

Es que estarían apostando al desencanto, a que la gente no vaya a votar porque los árbitros no sirven y estarían apostando a ganar por defecto, pero estarían apostando a desaparecer ellos mismos, producto de la ilegitimidad que cada día sería más grande y sería el camino de mayor sufrimiento. El camino más corto es lograr convencer a esta gente de que la institucionalidad les puede dar más vida, pero el problema en el PLC es que dejó de tener interés colectivo y es la suma de intereses individuales, quién tiene a alguien en la Corte Suprema, en el Consejo Supremo, quién tiene algún beneficio en el Gobierno, y todos defienden su propia estructura de beneficios y no a la institución como tal.

¿Hasta cuándo sería la fecha tope para lograr la unidad de la oposición?

Falta bastante tiempo para ver cosas… hay que empezar cuanto antes. Pero se va a generar confianza con el tema (en 2010) de la elección de los miembros de los Poderes del Estado, allí vas a saber si podés seguir negociando o no con esta contra parte. El PLC debe tener un compromiso de romper de una sola vez, no con el FSLN ni con el sandinismo, no es intolerancia, sino romper con actitudes corruptas de la gente que conforma al FSLN, Daniel Ortega, Lenín Cerna y todos ésos que lo único que han hecho es enriquecerse a costa del poder, del chantaje, que ahora son ciudadanos de primera categoría y miran cómo la población languidece de hambre y se ríen, andan en Range Rover y en Mercedes Benz diciendo que defienden a los más pobres.

¿Como salida ahorita ustedes sólo ven el bipartidismo: los sandinistas y una gran oposición?

Si el PLC elige los magistrados con el pacto, no es opción ir aliados con el PLC. Creo que el PLC no puede pasar por alto una oportunidad de prensar al Gobierno, porque dicen que necesitan 56 votos para elegir, pero también el Gobierno los necesita, entonces la necesidad es mutua.

¿Quién pierde más si no se eligen a los magistrados?

El Gobierno…

¿Sería una salida entonces?

Una salida total, aquí vos llegás al día de la elección de magistrados, te le trabás al Gobierno y le decís ‘no elijo mientras no se cambie el sistema’ y no elegís. Quiero ver al Gobierno seis meses después, vas a ver a Ortega…

¿Es una buena herramienta de negociación?

Incluso para quitarle al FSLN sus magistrados partidarios, porque al final del día la negociación debe ser elegir a gente neutral, pero necesitás que el PLC demuestre que está de acuerdo con todo lo que firma y dice, porque para mí el hecho de que todos los días firmen y repitan que no van a votar por algo es que están absolutamente convencidos de que nadie les cree ni el persignado, como decimos. Si ellos siguen con el pacto, la gente no va a votar por ellos. Ellos ya no serían zancudos normales, serían Aedes aegypti (el mosquito de la fiebre amarilla). Ésa fue la muerte del conservatismo, el acuerdo con Somoza. Y sería la muerte del PLC, porque moriría junto al sistema y estoy absolutamente seguro que al FSLN lo botamos mediante una elección con reglas claras. O caerá abruptamente. Pero no tiene otra salida que dejar el poder, por los altos niveles de ilegitimidad, porque no le da satisfacciones ni a sus grandes centros de votos, por eso perdieron León y Managua.

¿Ustedes están defraudados con el Cosep?

Yo creo que sí, en el caso de (José Adán) Aguerri (presidente de la cúpula empresarial), si él tuviera una opción política adelante y él hace un arreglo con el poder para alimentar una opción política y presentarse de candidato, estaría haciendo algo estratégicamente correcto, aunque no desde el punto de vista de imagen. Pero si lo que hace es tratar de proteger a las empresas a costa de entregarse al Gobierno, es como si tuvieras cáncer terminal y para evitar el dolor escogés que te corten la médula, para dejar de sentir dolor y ésa es la actitud del Cosep, que no se percata que por defender lo de hoy, va a perder el futuro. Porque Ortega ha sido muy franco: no está de acuerdo con el sistema capitalista y viene su socialismo del siglo XXI y lo va a consolidar en la medida que se le dé espacio y lo que viene es la expropiación de empresas, como en Venezuela.

A inicios de año, el diputado Eduardo Montealegre era abrazado por el máximo dirigente del Partido Liberal Independiente (PLI), Virgilio Godoy, quien lo calificó de ser una “esperanza” para la democracia. Los días felices pasaron y ahora hay una feroz lucha por controlar los sellos del PLI, de cara a las elecciones presidenciales programadas para el 2011.

¿El Movimiento Vamos con Eduardo a qué está apostando principalmente, al PLI, a un gran partido liberal con corrientes, a aglutinar solos a la oposición, a la gente contra el pacto?

Nosotros estamos apostando a que el discurso que conlleve a un cambio real en Nicaragua se ponga en acción, que se ponga en práctica. El vehículo es indiferente, si el vehículo es el PLI, si el vehículo es ir solos, si el vehículo es la unidad, tendrá que cumplir con los requisitos de lograr un verdadero cambio en el país.

Pero el vehículo sí es importante.

El vehículo es importante una vez que pusiste los parámetros, pero aquí lo de fondo es solucionarle los problemas a la gente y eso se logra con un cambio en la manera en que hemos venido haciendo las cosas.

¿Pero a veces no se quedan demasiado en el discurso y se alejan mucho de la acción? Porque en la Asamblea ustedes son veinte, el PLC son veinte, la ALN tiene cinco, tenés el BUN, pero a veces ustedes sólo se quedan con el discurso y no van a buscar los votos en la Asamblea, que es donde pueden ahorita empezar esta batalla.

Es que los votos se buscan, lo que pasa es que el problema radica en que ha habido un acomodamiento al sistema y no nos hemos percatado que hay que romper con el sistema. Prácticamente lo que nosotros le proponemos al PLC es romper con el sistema y eso implica desmontar todo lo que se ha venido conociendo como la práctica política tradicional, que sólo ha arrojado más pobreza a la gente.

No podemos seguir queriendo cosas diferentes, haciendo lo mismo, que es lo que hace el PLC con su pequeña cúpula.

La pregunta que muchos se hacen, respecto al tema de la unidad, es ¿por qué piden unidad si las cosas no están arregladas a lo interno? En el PLI las cosas no están claras, ¿cuál es la respuesta que dan al grupo de Virgilio Godoy?

Ellos tienen un problema entre Godoy e Indalecio (Rodríguez), nosotros aceptamos la afiliación cuando los dos estaban de acuerdo y ahora ellos no están de acuerdo. Nosotros hemos seguido adelante con el plan que se nos propuso y luego vino la mano de quienes no quieren que tengamos una opción partidaria.

¿Pero cuál es la respuesta que dan?

Estructurarnos desde la organización que hemos venido haciendo desde 2005, que es el Movimiento Vamos con Eduardo, que tiene un tendido completo y sabemos que al final del día, cuando se tenga que apostar por una verdadera unidad, nosotros tenemos que aportar la legitimidad de lo que hemos venido diciendo, que es abonar a la institucionalidad, romper con el caudillismo y romper con el sistema.

¿Pero en términos legales no sienten que están siendo arrinconados? Les quitaron ALN, tienen problemas con el PLI, les fue mal con el PLC…

Pero es que eso sería igual a decir que el MRS fue un fracaso y no lo veo así.

Por eso digo en términos legales.

Pero es que en este país la legalidad no existe…

¿Pero entonces cómo harían para participar si el PLI va directo al Consejo Supremo Electoral?

Aquí lo que va a generar la unidad es la legitimidad que tengás y la capacidad que tengás para trasladar la legitimidad a votos y por eso te decía que lo importante no es el vehículo, si es el PLI, bienvenido sea, o si es el PLC, o es el que sea, ése va a ser el vehículo porque lo que hay que hacer es llevar un mensaje de esperanza a la gente y convertir la legitimidad en votos. La legalidad ya no depende de la ley, sino que es lo que le conviene al que tiene el poder y en ese estado de cosas lo que tenés que hacer es continuar siendo opción política, más que opción legal. Porque al llegar a un Estado de ilegalidad total como el de Nicaragua, donde la Corte Suprema tiene bancadas y al Consejo Supremo le quitaría el Supremo y el Electoral, porque lo que hay allí es un poco menos que basura y hay que eliminarlos, pero lo que hay que hacer es combatir el poder .

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