- Cuerpo y mente saludables. Es lo que resulta de mezclar, a menudo, un poco de reggaetón con hip hop, más un toque de salsa, merengue y bachata
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Todos quisiéramos tener la fórmula ideal para volvernos más activos, moldear estéticamente nuestro cuerpo, ser más enérgicos, vencer el estrés, estar más saludables, pero sin tener que torturarnos por largo rato. Les diré que creo haberla encontrado. Y fue en el baile. Así es. Son las 7:00 p.m. en el Gimnasio Bello Horizonte y algunos cuerpos ya entraron en calor, después de haber finalizado una hora de aeróbicos. Mientras, yo me dispongo a cambiarme de ropa, para recibir una sesión de ritmos latinos, con los instructores Geovanny Mayorga y el invitado de Gimnasio Ilusiones, Augusto Casaya, con diez y nueve años de experiencia en estas prácticas, respectivamente.
Unos 15 minutos más tarde, al ritmo de la pegajosa canción No te pido flores, de Fanny Lu, inicia la sesión, que poco a poco se torna más intensa. Y 1 2 3 4 I Know You Want Me, de Pitbull, es la música que nos activa, con movimientos sincronizados de piernas, caderas y brazos.
Y es que bailando, además de relajarnos, fortalecemos nuestros músculos y huesos, al mismo tiempo que logramos un excelente funcionamiento circulatorio y mayor elasticidad de músculos y tendones.
Sin embargo, cuando bailamos no estamos pensando en tantos beneficios, únicamente nos dejamos llevar por la música.
DATE LA VUELTA… PARA MEJORAR
Nosotros seguimos bailando al ritmo de Principal: “¡Sé que estás ahí! Te quiero pedir: date la vuelta… date la vuelta”. Esta canción pone a bailar a cualquiera. Luego suena El Impacto, de Daddy Yanky, Quemona; y así otras más. Los movimientos y giros cada vez son más acentuados y el grupo lo disfruta, en realidad.
Augusto no da tregua al descanso. Tenemos medio minuto entre cada canción y luego, a seguir con la rutina. Nuestros cuerpos comienzan a eliminar toxinas, a través del exceso de sudor. Los gritos de instructores y alumnas empiezan a escucharse en todo el salón, mientras algunos pesistas observan al grupo y todas disfrutamos de vernos en acción.
Se vive una gran emoción. Todas empiezan a sacar lo mejor de sí. Yo apenas estoy conociendo al grupo, pero pronto se muestra abierto y muy sociable.
Pero pararé un momento, porque éste es otro de los beneficios del baile. Nos da la oportunidad de interactuar y compartir un pasatiempo con los demás, nos permite socializar.
Casaya explica que las sesiones de baile brindan más seguridad, te desinhiben. “Ahí podés gritar, hacer vida social, trabajar mente y cuerpo. Es un pasatiempo desafiante para cualquier persona, sin importar su edad o sexo”, afirma.
Él coincide con Mayorga, quien opina que ésta es una práctica que no tiene limitantes, para quienes se someten a ella.
CANSADA, PERO FELIZ
Después del repertorio de reggaetón me siento exhausta. Pero quiero continuar. Ahora ponen un poco de hip hop, salsa y merengue. Aquí aprendí algunos pasos que seguramente me servirán más adelante.
Después de un poco más de 30 minutos, todos gritamos y los movimientos se marcan con mayor seguridad, con giros y pasos laterales, hacia atrás y hacia adelante. Es simplemente gratificante.
¡Vamos! ¡Vamos! Sigan, así. Eso es. Uno y dos, un, dos tres. Ahora derecha y luego izquierda. ¡Vamos! Es la voz que nos anima mientras la música suena.
No puedo más, estoy muerta de cansancio. Quiero parar. Pero voy a lograrlo, sí puedo: aunque no tengo las condiciones físicas, la misma música y la energía que aquí se experimentan te llevan hasta el final.
A medida que pasa el tiempo te desconectas más y te dejas llevar. Iniciamos después de un previo calentamiento y después de unas ocho canciones, perdí la cuenta. Y es que en una hora de baile se puede abarcar más de 12 ritmos y en esos 60 minutos también podemos ganar más de lo que podemos imaginar.
