- Muchos discursos indigenistas, pero etnias del río Coco siguen olvidadas
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CORRESPONSAL/ESTELI
Fue un gran acontecimiento para los habitantes de una comunidad en Estelí la inauguración de uno de los proyectos más importantes que les permitiría contar con agua potable en sus propias viviendas.
Entre los que figuraron en el acto además del presidente ejecutivo del Fondo de Inversión Social de Emergencia (FISE), Nelson Artola, estuvieron presentes el ex alcalde de Rivas, René Martínez Somoza, quien fue conocido por ensalzar la figura de Arnoldo Alemán y su partido, el PLC.
Usando la misma técnica de algunos grupos religiosos, el señor Martínez Somoza fue presentado como un convertido y ahora pertenece a “los revolucionarios que oyen al pueblo”.
Sin embargo lo que más llamó la atención es que Nelson Artola se hiciera acompañar del controversial líder indígena peruano Alberto Pizango, quien recientemente recibió asilo político en Nicaragua por decisión del gobierno de Daniel Ortega.
“Compañero Alberto Pizango. Luchador por la vida… Qué lindo, al lado de los indígenas del Perú, luchando por la tierra, luchando por la vida y en contra de la explotación arrasadora de las transnacionales que no tienen compasión con la madre naturaleza”, expresó el funcionario público.
“Nuestros hermanos indígenas están siendo perseguidos, torturados y encarcelados por ese gran derecho a la vida”, dijo en su discurso Artola.
Al preguntarle sobre el motivo de la presencia de Pizango en la inauguración de una obra social, Artola dijo que el indígena peruano era parte de la familia latinoamericana. “Él está levantando una bandera en alto de lucha por los indígenas”.
CANDIL DE LA CALLE
Ese discurso tan emotivo sería un sueño hecho realidad si se pusiera en práctica con los indígenas nicaragüenses, según el representante de la Asociación Nicaragüense pro Derechos Humanos (ANPDH), Roberto Petray.
El representante todavía recuerda cómo hace más de un año los ministros del actual Gobierno que serían encabezados por el mismo Nelson Artola, los dejaron plantados con varias pangas alquiladas para que viajaran a escuchar las necesidades de los indígenas de las riberas del Río Coco.
El Obispo de Estelí, monseñor Juan Abelardo Mata, también recordó ese día cuando los ministros escucharían los problemas que enfrentan los 22 mil habitantes indígenas que habitan en 27 comunidades en las riberas del Río Coco.
“Iban a venir en helicópteros hasta Wiwilí delegados de diferentes Ministerios, pero nos dejaron con las lanchas, después de eso ha habido más problemas y no nos hemos enterado de ninguna respuesta del Gobierno” dijo monseñor Mata.
TIERRA OLVIDADA
Por su parte, Roberto Petray informó que desde hace algunos años están viajando con mucha frecuencia a las zonas indígenas de las riberas del Río Coco, donde el puesto de salud más cercano está a 200 kilómetros de distancia, donde prácticamente no existe ninguna representación gubernamental para que les dé respuesta a sus necesidades.
“A como reza un dicho popular: Candil de la calle oscuridad de su casa. Este Gobierno parece estar enfrascado en defender causas y problemas que no le competen, mientras los que debería atender los deja a un lado”, mencionó Petray.
El coordinador nacional de la ANPDH explicó que los indígenas de las riberas del Río Coco tienen serios problemas de agua, de inseguridad, padecen de hambre porque hay mucha desnutrición, no tienen asistencia para sus siembras y el problema de propiedad ya ha causado muertes.
“Es necesario volver los ojos también a los nuestros”, concluyó Petray.
IGLESIA DE VISITA
A pesar de la poca preocupación oficial, la iglesia católica y la ANPDH visitan con frecuencia las riveras del Río Coco donde el obispo Mata les ha oficiado la Santa Misa.
