- Raudez y Hernández aniquilan al Estelí en séptimo juego
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Ver GalerÍa de Fotos > El entusiasmo y el coraje del Estelí no pudieron ante la fiereza de un Julio Raudez que tenía su prestigio en juego, más la intimidante aparición en el cierre del mejor lanzador de la liga, Armando Hernández, y los Tiburones del Granada amanecieron celebrando el título de campeones nacionales de beisbol, al vencer ayer 10-2 a los norteños, en el séptimo y decisivo partido de la Serie Final, ante un lleno completo en el estadio Roque Tadeo Zavala, de Granada.
Aunque los Tiburones siempre tuvieron el sartén por el mango, el marcador no refleja lo competitivo que fue el último juego de un exitoso campeonato, que contó con la participación de 14 equipos por primera vez en cerca de 20 años.
Raudez lanzó siete entradas de ocho hits, dos carreras, dos bases y cuatro ponches, y tuvo que mantenerse alerta porque un gran relevo de Jairo Pineda tenía con esperanzas a los estelianos. Sin embargo, cuando Pineda dio señales de cansancio en el octavo, el sueño de los norteños se vino al piso porque Granada marcó seis carreras que sellaron el partido.
Los granadinos conquistaron su segunda corona en tres años y la sexta en la historia de los campeonatos nacionales, los cuales se pusieron en marcha en 1970. En cambio, Estelí falló por quinta vez en busca de su primer título y estaba por primera vez en 31 años en una gran final.
Mario Peña, quien venía de fracasar el viernes por primera vez en toda la postemporada, esta vez tampoco pudo funcionar y en la propia primera entrada salió explotado, con tres hits, una base y cuatro carreras en contra, por solamente un out.
Jimmy González empujó la primera con imparable e Iván Marín lo envió a las duchas con un doble productor de dos. Pineda entró a permitir un elevado de sacrificio de Martín Alemán que coronó el operativo de cuatro anotaciones, las que protegió magistralmente Raudez.
Estelí anotó por primera vez en el quinto, con un hit empujador de Juan Blandón, quien bateó de 4-4, cerrando caliente la serie con siete hits consecutivos en los últimos dos juegos. El mismo Blandón abrió el séptimo episodio con doblete y luego anotó con imparable de Norge Melgara.
Hubert Silva, el mánager del Granada, no quiso averiguar cuánta gasolina le quedaba a Raudez y para el octavo inning apareció en el box con Armando Hernández, quien dominó a seis de siete bateadores que enfrentó para anotarse un juego salvado que le garantizó el título de Jugador Más Valioso de la serie.
Después que Hernández retiró de forma perfecta el inicio del octavo, los granadinos se soltaron en el cierre y al transformar el triunfo en paliza iniciaron una celebración anticipada.
Pineda dio base a Chico Hernández en el octavo, así que Róger Guillén decidió que era hora de llevárselo. Pineda no quería entregar la pelota, como si sabía que el piso se hundiría enseguida.
Juan José Espinoza tuvo un paso fugaz al dar boleto a Juan Vicente López y al zurdo Oscar Mejía se le enredó más el juego cuando no pudo sacar out a nadie con un toque de Marín.
Con las bases llenas sin out, Douglas Fuentes dio hit que impulsó dos y puso la pizarra 6-2. Domingo Álvarez empujó una con sencillo, explotando a Mejía, y Álvaro Hannón le dio la bienvenida a Justo Pérez con un imparable productor de la cuarta del inning. Jimmy produjo la quinta con un cañonazo y en la misma jugada se completó el rally de seis aprovechando un error en los jardines.
Sin dudas, el Estelí se desplomó en el cierre, pero nadie olvidará la forma aguerrida con la que consiguieron llegar hasta la final, que fue ganada por el equipo favorito desde el primer día del campeonato, los Tiburones del Granada.
