“Cuando todo debe girar alrededor de esa persona, entiéndase sólo ella o él”
No pretendo dar una clase con el tema de hoy. ¿Motivo para escribirlo? Solicitud de algunas personas (que por lo visto desean conocer del tema o por qué personas cercanas a ellas poseen este problema de personalidad), a quienes les agradezco. Y, con base en el pedido, aquí va la respuesta, tras indagar sobre el tema.
¿Ego? Considerado en sicología como el yo, lo cual caracteriza al propio individuo de su propia identidad y de su relación con el medio. ¿Y la persona egocéntrica? En lenguaje sencillo, es cuando todo debe girar alrededor de esa persona, entiéndase sólo ella o él.
Una expresión egocéntrica suele estar asociada a determinadas conductas como la ambición, la vanidad, con sentimientos de omnipotencia. Son personas que, aunque externamente parecen ser muy seguras, presentan una gran inseguridad. Según Fromm (1991), se trata de un mecanismo de defensa; por su parte, Svrakic (1990), señala esta actitud como un indicador de tener una frágil autoestima que trata de compensar mediante insaciables esfuerzos por conseguir la admiración de los demás.
Estas personas, además, creen tener talentos y capacidades especiales y consideran que sus problemas son únicos, y que solamente podrán ser atendidos por personas especiales. Sólo aceptan aquella realidad que refuerza su propia grandiosidad. Tienden a negar aquellos aspectos que cuestionan su importancia o “perfección”. Poseen incapacidad para reconocer y experimentar lo que los demás sienten. Reaccionan molestos ante las críticas (Kohut, 1972), aunque no lo manifiesten directamente. Sienten tener derecho sobre otros. Lo que implica unas expectativas de privilegios especiales sobre los demás. Se traduce en orgullo, engreimiento y conciencia de exigir derechos propios. También presentan un “egocentrismo del lenguaje”. El principal objetivo es impresionar y aumentar su autoestima más que comunicar. Son incapaces de escuchar.
Como puede apreciarse, es una personalidad que poco agrada al colectivo. Surge a partir de lo anterior la interrogante siguiente: ¿Existe una posible cura? En lo personal considero que sí, y todo está —y no sólo para el egocentrista— en hacerle reconocer a la propia persona de una forma sencilla, plausible, dónde están los errores y, de ser posible, demostrarle dónde está la equivocación. Por supuesto, todo lo anterior requiere tiempo y tal vez la valentía de la gente más allegada o próxima a su colectivo.
