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El chavalo del millón y medio de dólares

Cheslor Cuthbert, un joven infielder de Corn Island, se ha convertido en el prospecto nica mejor pagado de todos los tiempos. Los Royals de Kansas City lo han firmado por 1.5 millones de dólares y tienen la esperanza que a la vuelta de cuatro años sea su torpedero regular en las Grandes Ligas. LA PRENSA […]

  • Cheslor Cuthbert, un joven infielder de Corn Island, se ha convertido en el prospecto nica mejor pagado de todos los tiempos. Los Royals de Kansas City lo han firmado por 1.5 millones de dólares y tienen la esperanza que a la vuelta de cuatro años sea su torpedero regular en las Grandes Ligas. LA PRENSA habló con Cuthbert y el chavalo se muestra abiertamente
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Cheslor Curthbert Carlsson nació en Bluefields el 16 noviembre de 1992. “Pero a Bluefields sólo fui a nacer. Sólo fui por el hospital. Yo soy de Corn Island”, aclara rápidamente el jugador.

Mide 6 pies y pesa 200 libras. Su bateo de tacto y poder, su brazo y defensa, están por encima del promedio (que es 50). La calificación global de sus habilidades es de 65.

La velocidad de Cuthbert es promedio (7 segundos en las 60 yardas) pero se cree que puede mejorar, sin embargo, no hay urgencia porque el poder de su bate lo compensa.

De acuerdo con Wilfredo Blanco, scout de los Piratas, Cuthbert tiene la proyección para llegar a ser un jugador del tipo de David Wright, actual antesalista de los Mets en las Mayores.

Blanco como entrenador y Juan López, como scout para Kansas City, junto a su jefe, Orlando Estévez, pasan a la historia como las personas vinculadas al salto dado por Cuthbert.

Aunque en beisbol nada es seguro, se cree que en cuatro años Cheslor podría estar en las Grandes Ligas. Al menos eso creen los Royals, quienes lo planean adiestrar como un torpedero debido a la mejoría de su defensa.

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Cheslor Cuthbert,jugador de beisbol

Luis Cuthbert, quien fue un receptor de moderado éxito en el beisbol local de Corn Island, en el Caribe nicaragüense, se había trazado como meta impulsar a sus hijos hacia la práctica del beisbol y su sueño era ver a alguno de ellos jugando en las Series del Atlántico, algún día.

El problema fue que el primer hijo fue una mujercita. Pero también el segundo. Y el tercero. Aún así, Luis recibió con alegría a cada una de las niñas, pero también con la determinación de no parar hasta que saliera el varón. Fue entonces que nació Cheslor, un robusto niñito que con el tiempo llegaría a convertirse en el prospecto más caro producido por Nicaragua en su historia.

“Mis amigos me molestaban diciéndome que iba a matar a Debbie (su esposa) sólo por tener un varón, pero sí yo quería un varón. Y cuando nació Cheslor le compré un bate que aprendió a manejar cuando tenía dos años y le daba a todo lo que encontraba en la casa”, recuerda Luis.

Cheslor tiene ahora 16 años, seis pies de altura y 200 libras de peso. Sigue manejando el bate con la misma violencia con que aporreaba todo lo que encontraba a su paso y desde el pasado 2 de julio es miembro de los Royals de Kansas City, quienes ganaron la puja por su firma.

No fue una firma cualquiera. Los Royals sacaron de sus reservas 1.5 millones de dólares para quedarse con Cheslor, un prospecto con todas las herramientas para ascender y brillar en las Ligas Mayores, a donde se cree que puede llegar a más tardar en los próximos cuatro años.

Cheslor es un muchacho tranquilo, callado y sencillo. Y jugar beisbol al más alto nivel ha sido la meta de su vida. De modo que todo lo que ha vivido no lo tiene sorprendido, pero confiesa que nunca imaginó que recibiría un bono tan alto a la hora de rubricar su contrato.

“Nunca pensé que me darían tanto por la firma. Me sorprendí. Y me fui con los Royals por el trato que me dieron. Incluso el gerente general del equipo, Dayton Moore, me llamó en una ocasión y me dijo que ellos estarían contentos de tenerme en su organización. Eso me alegró mucho”, dice el prometedor prospecto.

Cheslor comparte en esta ocasión con LA PRENSA algunos de sus recuerdos, lo mismo que sueños y aspiraciones que tiene para su vida, la que desde el pasado 2 de julio ha dado un vuelco grande, pero él se mantiene pegado a la tierra y asegura que no es el dinero el que lo hará cambiar.

ERA YANQUISTA

¿Qué recordás de tu infancia en Corn Island, cómo fue?

Tranquila. Mi papá nos ha dado lo que necesitamos. Vos sabés que él tiene su barco y está en el negocio de la pesca. Ha sido él quien más me ha estimulado para que juegue y le agradezco mucho porque también éste ha sido mi sueño. Sé que está muy alegre por lo que ha pasado.

¿Cómo fueron tus inicios en el beisbol, dónde comenzaste?

Comencé jugando en la casa y como mi papá jugó beisbol (fue receptor) me enseñó algunas cosas. Lo que mejor he hecho siempre ha sido batear. Cuando fui creciendo me metió a equipos y a la Selección Juvenil de Nicaragua. Ahí me vio Wilfredo Blanco, quien le pidió a mi papá que me trajera a Managua.

Antes de venir a Managua, ¿qué sabías del beisbol?

Del beisbol de Nicaragua, nada, pero de las Grandes Ligas, casi todo. Mi equipo ha sido los Yanquis de Nueva York y mi jugador favorito es Alex Rodríguez. Cuando vine a Managua vi que el Bóer era el más popular y entonces comencé a interesarme también en el Bóer.

¿No te llama la atención estudiar?

Muy poco. Este año me bachillero y mi mamá me dijo que tenía que ir a la universidad, si no, que jugara y luego me fuera en el barco a pescar, pero yo tenía como objetivo firmar y tratar de llegar a Grandes Ligas. La universidad nunca me ha llamado la atención. Espero haber decidido bien.

PROSPECTO COMPLETO

Lo que más atrae es tu bate, ¿ha mejorado todo tu juego?

Sí. Batear ha sido mi principal habilidad y mi defensa era mala. En la Costa cometía muchos errores, pero con el trabajo que hemos hecho con Wilfredo y Juan López, he mejorado bastante y los scouts me dijeron que todas las áreas ya están a un buen nivel. Así que ha valido la pena todo el esfuerzo que he hecho.

¿Te sorprendió entonces el bono de 1.5 millones de dólares?

Sí, es bastante dinero. Yo la verdad, pensé que podían darme entre 100 y 300 mil dólares pero Wilfredo le decía a mi papá que valía más y yo no lo creía. Incluso, cuando Wilfredo le dijo a mi papá que me trajera para aquí a Managua, yo creí que lo hacía sólo para que jugara en el equipo de la Unica, pero luego vi que no era así. Que sólo quería ayudarme.

¿Qué harás con el dinero?

Ayudar a mis papás en todo lo que necesiten en la casa y con una hermana pensamos poner un supermercado en Corn Island. Allá no hay. También voy a comprar una casa para mis hermanas aquí en Managua y otra para mí en la que pueda tener una caja de bateo y yo pueda entrenar. También voy a comprar un carro. Ya lo fui a ver. Me gusta el Toyota Corolla.

¿Cuál es el próximo paso?

Los Royals me van a enviar el 15 de septiembre a una Liga Instruccional que entiendo es en Arizona y ahí se va a determinar hacia dónde voy. Aquí, espero jugar con el equipo de Chinandega en la próxima Liga de Beisbol Profesional y después viajaré a EE.UU. o Dominicana. Donde ellos digan. Ojalá todo salga bien porque tengo el deseo y voy a trabajar sin desviarme en lo que quiero.

SERÁ UN SHORTSTOP

Entiendo que fuiste a EE.UU.

Sí, los Royals me llevaron a Kansas City y me pusieron a batear en el Kauffman Stadium, el parque de Grandes Ligas, y como conecté cuatro jonrones y pegué varias pelotas contra la cerca, el mánager de los Royals , Trey Hillman, me dijo que tenía deseos de ponerme en el line up ese día. Fue emocionante.

¿Entre los Royals conociste a algún jugador en especial?

A todos, pero en especial hablé con José Guillén y con Bryant Peña, quien me dijo que firmó aquí en Nicaragua y me regaló unos bates. Fueron amables y me hicieron pasarla bien. El gerente general de los Royals también fue amable y sentí que se esmeraron para que yo me sintiera bienvenido en el equipo.

¿El mánager Hillman te dijo algo más?

Me dijo que también tenía buenas manos y que yo voy a jugar shortstop en las Ligas Menores. Me gusta esa posición y espero llegar a ser un buen short. A mí me gusta cómo juega Hanley Ramírez, el de los Marlins, que es bueno a la defensa y conecta bastantes jonrones.

¿Te gustaría ser jonronero?

Sí, me han dicho que tengo un buen swing y que tengo poder. Así que me gustaría llegar a ser un jonronero. Creo que si defiendo bien y conecto muchos jonrones, mi valor va a subir. Y ésa es mi meta. Voy a tratar de alcanzarla trabajando duro para establecerme y sin cambiar como persona.

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