- Los gobernantes del Alba que antes fustigaban a Estados Unidos y la OEA ahora exigen su respaldo
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Dos meses atrás, los presidentes que han adherido a los países que gobiernan a la Alternativa Bolivariana para las Américas (Alba) del venezolano Hugo Chávez, criticaban agitados el “injerencismo” de Estados Unidos al que a menudo se refieren como “el imperio” y también pedían la desintegración de la Organización de los Estados Americanos (OEA) para crear un nuevo organismo al margen de “los yanquis”, pero ahora todo cambió.
Estos gobernantes cambiaron de una u otra manera esos discursos confrontativos hacia ese par de actores y ahora exigen el apoyo y la presión de éstos ante la crisis desatada en Honduras, tras la destitución y golpe de Estado contra el presidente hondureño Manuel Zelaya, que este año había sumado a ese país al Alba.
CAMBIARON ACTITUD POR CONVENIENCIA
El ex presidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) y filósofo Alejandro Serrano Caldera, estima que particularmente el presidente destituido de Honduras cambió su discurso “porque le conviene la posición de Estados Unidos” ante la crisis hondureña, que se ha mantenido a favor de la restitución de Zelaya en el poder.
El analista estima que igual ocurre con la OEA, que se vale del artículo 21 de la Carta Democrática Interamericana para rechazar el rompimiento del orden constitucional, pero a su juicio este organismo falló cuando su Secretario General, José Miguel Insulza, llegó a Honduras a notificar la expulsión de ese país, pero no a escuchar a las partes como debía hacer.
“El nexo inmediato (de Zelaya) es el Alba, pero todo aquel apoyo de otros organismos no es desechable, por lo que creo que el cambio de actitud (de estos gobernantes) es por su conveniencia”, dice Serrano Caldera.
Sin embargo, el analista también insiste en que en este tema suele dejarse de un lado que “el que abre la caja de pandora es Manuel Zelaya” al irrespetar la Constitución de Honduras que en su artículo 239 prohíbe cualquier medida que busque establecer la reelección presidencial, so pena de destitución, y prohibición de la aspiración a un cargo público hasta por diez años.
El ex diplomático y actual diputado ante el Parlamento Centroamericano (Parlacen), Mauricio Díaz, también critica por su parte que Estados Unidos “es ambiguo” con sus medidas, porque también parece ignorar por su lado lo que ocurría antes con Zelaya, aunque estima que es quizá por el temor de ese país a que se reanude la época de los golpes de Estado en la región.
UNA TRAMPA A LA OEA
Díaz también se atreve a especular que el cambio de los gobernantes del Alba en su discurso sobre la OEA persigue una estrategia para retomar las descalificaciones si ésta no logra, como él duda, la restitución de Zelaya. “Para poder volver a llamarla incapaz”, dice.
Además, considera que esos discursos contra la OEA no han progresado porque ellos no han creado la acción alternativa para ese organismo, al que antes han señalado como contrapropuesta al Grupo de Río, que incluye a Cuba y no a Estados Unidos.
El diputado parlacénico también criticó a la OEA que no haya actuado contra las denuncias por el fraude cometido en las elecciones municipales de noviembre, que él califica como “un golpe de Estado en silencio”, en el que vive el país con sus instituciones controladas por dos partidos políticos pactistas.
