- Para colmo, ante la ley el hombre había reconocido al pequeño de 7 años como su hijo
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CORRESPONSAL/ RIVAS
Tanto la Comisaría de la Mujer de la Policía de Rivas como técnicos del Ministerio de la Familia (Mifamilia) trabajan intensamente en las investigaciones para determinar responsabilidades en el caso de maltrato físico al que era sometido un pequeño de 7 años, al que para que no saliera a la calle encadenaban bajo llave con un candado de acero, de los que comúnmente se usan para enllavar las bicicletas. Todo apunta a que el abuelastro del menor era quien aplicaba el cruel castigo.
Ayer los familiares del menor se hicieron presentes desde temprano a las oficinas de Mifamilia en busca del niño, pero éste se encuentra bajo la tutela de esa institución, en un hogar sustituto, mientras continúan las investigaciones, indicó Amparo Grijalva, delegada de Mifamilia en Rivas.
Durante el encuentro con la madre del pequeño, su abuela materna y su abuelastro (quien legalmente es el papá del menor) dieron sus versiones de por qué aplicaban tal castigo al pequeño, el cual pasaba varias horas con candado puesto en un pequeño cuarto de su casa de habitación en el asentamiento Evenor Noguera (conocido como La Rebusca) en las cercanías del casco urbano del municipio de Tola.
LEGALMENTE ERA SU PADRE
Según la capitán Carla Moya, directora de la Comisaría de la Mujer de la Policía de Rivas, el pequeño habita con su mamá, una mujer de 24 años; su abuela materna de 44 años y el marido de ésta, quien tiene 34 años.
El compañero de la abuela del pequeño, en su rol de padrastro de la madre del niño, “le dio el apellido al menor y lo reconoció como su hijo, puesto que a la madre del niño maltratado la dejaron con el embarazo y el niño lo ha criado ella y su abuelita materna”, detalló Moya. También en la casa habitan otros tres menores de edad, los que son tíos del pequeño.
Sin embargo cuando el niño fue creciendo y salía al vecindario, su papá ante la ley (su abuelastro) de iniciales O.A.M.A. optó por castigarlo encadenándolo en un pequeño cuarto por varias horas, “que incluso el lunes que se fue a recuperar al menor, este señor lo dejó encadenado en la mañana que se fue a su trabajo y se llevó la llave, lo que significa que lo soltaría hasta que volviera del trabajo”, indicó Moya.
MALTRATO FÍSICO
Para liberarlo de las ataduras, la Policía usó una cizalla, una herramienta que es usada para cortar grandes candados y para romper latas en los casos de droga; al final prefirieron no buscar al cerrajero puesto que al niño primero se le llevó al médico forense, doctora Vanesa Arcia, quien hasta la tarde de ayer todavía no finiquitaba el informe del maltrato físico sufrido por el menor.
Según la capitán Moya, el niño presenta muchas cicatrices en el cuerpo y la médico forense hacía un estudio exhaustivo de las posibles causas de cicatrices visibles, “por lo que pidió más tiempo para entregar su dictamen forense”, destacó Moya.
Hasta el momento la Policía no ha detenido a nadie en este caso, pero Moya indicó que abrirán una causa judicial al respecto, donde al final también se decidirá quién es el culpable del maltrato físico y si hay cómplices del mismo.
En su comparecencia, los familiares del menor pidieron a la Comisaría y a Mifamilia que le devuelvan al pequeño, argumentando que ellos sólo corregían al menor para que no ande en la calle.
