- Aporte de MLB y American College
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Después de 23 temporadas y más de 2,500 hits conectados en las Grandes Ligas, pero sobre todo, tras una admirable persistencia al máximo nivel, Julio Franco seguro tiene detalles interesantes que compartir con jóvenes entrenadores nicaragüenses, con quienes conversará en septiembre próximo, cuando visite nuestro país.
Franco, quien dejó de aporrear lanzadores en Ligas Mayores en el 2007 cuando ya tenía 49 años, aterrizará en Managua el próximo 7 de septiembre y ofrecerá clínicas en los siguientes cinco días, gracias a otra exitosa gestión de Major League Baseball y American College, entidades comprometidas con el desarrollo del beisbol pinolero.
En meses anteriores, han desfilado por nuestro país figuras del calibre de Rod Carew y Cal Ripken, lo mismo que entrenadores prestigiados como Ralph Ávila. Ahora el turno es para Franco, quien tras brillar largamente en las Grandes Ligas, trabaja como mentor en ligas de novatos con la organización de los Mets de Nueva York.
“Nos complace informar que Julio César Franco estará en Nicaragua del 7 al 13 del mes de septiembre, para contribuir con el desarrollo del beisbol nica con sus conocimientos y la vasta experiencia acumulada en su carrera en las Ligas Mayores”, señaló Ronaldo Peralta, gerente de la MLB para América Latina.
Además de su extenso y exitoso historial, Franco tiene gran reputación como uno de los jugadores más solidarios que han salido de la República Dominicana. Usualmente está colaborando con los más necesitados y dispone de mucha voluntad para contribuir con el avance del beisbol, sobre todo con los jóvenes y niños.
Después de debutar en las Grandes Ligas en 1982 con los Filis, Franco pasó a los Indios de Cleveland en 1983 y se instaló como tercero entre los mejores novatos detrás de Ron Kittle de Chicago y Mike Boddicker de los Orioles, con un promedio de .273, 8 jonrones y 80 remolques, para entonces convertido en camarero de la tribu.
Su permanencia en Cleveland fue de lo más exitosa porque entre 1986 y 1988, terminó siempre sobre los .300 puntos. La racha siguió en 1989, en su primer año con Texas y tras un “bajón” a .296 en 1990, se elevó a .341 en 1991 y ganó el título de bateo en la Liga Americana, superando por nueve puntos a Wade Boggs, de Boston.
Después de breves permanencias en Chicago, el beisbol japonés, de nuevo a Cleveland, Milwaukee y una segunda estadía en Japón, Franco se unió a Tampa Bay, pero un año después (2000) estaba en el beisbol coreano, para unirse luego a Atlanta, donde cerró su carrera, habiendo jugando, no obstante, dos años antes con los Mets.
Para cuando se retiró en el 2007, Franco ya estaba convertido en el jugador de posición más veterano en la historia de las Mayores (49 años) y había acumulado cifras que han de asegurarle su permanencia en el tiempo como sus 2,586 hits, 1,194 remolques y 173 jonrones, a través de 23 campañas en las Grandes Ligas.
De modo que Franco estará en un mes entre nosotros.
