- Reforma fiscal y un tercer recorte presupuestario reducirán más el PIB
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El Gobierno del presidente Daniel Ortega “atiza” la caída de la economía nacional, al negarse a resolver el problema del fraude electoral para destrabar la cooperación internacional y preferir, en cambio, ejecutar una reforma fiscal y un tercer recorte al Presupuesto General de la República de este año.
En ello coincidieron el presidente de la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham), Róger Arteaga, y los economistas René Vallecillo y Alejandro Arauz.
La economía nacional se encamina a cerrar el año con un comportamiento negativo por el orden del uno por ciento, el cual podría profundizarse mientras el Gobierno no logre reactivar el programa económico con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y asegurar el desembolso de 87 millones de dólares (más de 1,740 millones de córdobas).
Pero, además de la falta de acuerdo con el FMI, también se ve cada vez más lejos que el Grupo de Apoyo Presupuestario (GAP) desembolse unos 110 millones de dólares congelados desde el fraude electoral en noviembre pasado.
“Hay una posición sólida de los países miembros del GAP en cuanto a que no es posible ningún desembolso sin un avance real en el tema electoral”, dijo ayer una fuente europea.
Entretanto, el presidente de la Comisión Económica del parlamento, el diputado sandinista Wálmaro Gutiérrez, declaró que la “concertación tributaria” del Gobierno revisará el pago del Impuesto sobre la Renta (IR), así como los impuestos a los casinos y a la banca privada, además de las exoneraciones no productivas y no constitucionales.
UN NUEVO RECORTE POR 600 MILLONES DE CÓRDOBAS
Por su parte, el asesor presidencial para Asuntos Económicos, Bayardo Arce, confirmó que esta semana el Gobierno presentará una propuesta de reforma al Presupuesto por 600 millones de córdobas.
Róger Arteaga, ex titular de la Dirección General de Ingresos (DGI), fustigó la “terquedad del Gobierno de no resolver el fondo del problema: el fraude electoral”. En referencia a las elecciones municipales de noviembre pasado, por lo cual el Grupo de Apoyo Presupuestario (GAP) decidió congelar el desembolso de 110 millones de dólares.
Por otro lado, el Gobierno y el FMI sostienen en Managua una serie de reuniones, que se extenderán por dos semanas, encaminadas a concluir las atrasadas segunda y tercera revisión del programa económico vigente desde el 2007.
Para ello, Ortega se ha comprometido a discutir y ejecutar una reforma tributaria y fortalecer las finanzas del Seguro Social.
“Una reforma tributaria quita recursos de la economía que bien pudieran ser invertidos. Mientras otros países inyectan recursos a sus economías para evitar mayores impactos de la crisis mundial, en Nicaragua el Gobierno por terquedad política no resuelve el fraude, pierde recursos de la cooperación y en cambio quiere una reforma tributaria y habla de una tercera reforma al Presupuesto”, destacó Arteaga.
“Una mayor caída de la actividad económica, como ya la estamos viendo, sería atizada con una reforma tributaria. Además, peligra que la inversión pública continúe cayendo con un nuevo recorte del Presupuesto”, advirtió Vallecillo, ex viceministro de Finanzas.
El presupuesto de ingresos asciende por ahora a 24,204.2 millones de córdobas, y el de gastos a 31,706.6 millones de córdobas, lo que equivale a un déficit presupuestario de poco más de 7,500 millones de córdobas, el más alto de la década.
Ante los problemas de financiamiento externo y la caída de los ingresos tributarios, el Gobierno presentó en abril al parlamento una primera reducción del Presupuesto por 1,312 millones y otra por 816 millones en junio.
CONSENSO DIFÍCIL
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) ha estimado que la economía de Nicaragua caería este año uno por ciento, aunque el Gobierno aún se empeña en proyectar un crecimiento de 0.5 por ciento.
Sin embargo, Vallecillo advirtió que “como la reforma tributaria golpeará la actividad económica” y “si no hay un arreglo” con el FMI que permita el desembolso de los 87 millones de dólares, de parte del mismo Fondo y los bancos Mundial e Interamericano de Desarrollo, la caída del PIB nacional sería de hasta un dos por ciento.
“Lo que el vivo hace al comienzo, el tonto lo hace al final. En Nicaragua las reformas tributarias deben hacerse al comienzo del Gobierno, cuando éste tiene más popularidad. Pretender hacerla más de dos años después (del inicio de la Administración de Ortega) y en medio de una crisis mundial, se hace más difícil el consenso”, advirtió entre tanto Arteaga.
“Hay que hacer un ajuste tributario, de manera que haga pagar más a los que más tienen y menos a los que menos tienen (…) y puede haber un impacto positivo en las recaudaciones”, dijo el diputado sandinista Wálmaro Gutiérrez.
El economista Arauz estimó que los ingresos tributarios caerían adicionalmente este año en poco más de 1,200 millones de córdobas (alrededor de 60 millones de dólares) si la economía registra una caída de 1.8 por ciento, según estimó.
COSEP PIDE FLEXIBILIDAD
El presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), José Adán Aguerri, advirtió sobre el impacto que tendrá un eventual recorte al Presupuesto en la economía.
Aguerri llamó al Gobierno a flexibilizar su posición frente a la demanda de los donantes internacionales que piden garantizar la transparencia en las elecciones presidenciales en el 2011.
Sobre la propuesta de reforma tributaria, Aguerri reconoció que el proceso de concertación fiscal, que estaba programado para discutirse en octubre, se adelantó para este mes, para agilizar el desembolso de los montos del FMI.
