De acuerdo con Confucio, un caballero se avergüenza cuando sus palabras son mejores que sus actos. Ofilio Castro debe pensar lo mismo en estos momentos.
Este muchacho, empeñado siempre en hacer lo correcto, ha tropezado ahora, justo en el momento menos apropiado para una carrera como la suya, necesitada de un buen impulso tras varios años de extensas batallas.
Castro, infielder de los Nacional de Washington, está suspendido por 50 juegos, tras haber dado positivo por consumo de anfetaminas. Y sean cuáles sean las causas que lo llevaron a ingerir ese tratamiento, se equivocó. No debió haberlo hecho.
Pero como ha sido su costumbre, no ha huido ante la dificultad, al contrario, la ha enfrentado con valentía y asegura que está listo para seguir en la brecha cuando sea habilitado, probablemente ya para mediados de la próxima temporada en las Menores.
A través de una escabrosa y prolongada ruta como suele ser la que lleva a las Mayores, Castro ha estado expuesto a múltiples dificultades que han sometido a prueba su carácter y ha salido adelante, pero ahora enfrenta su más severo tropezón.
En el propio inicio de su carrera, fue golpeado severamente en la cara por un batazo y después tuvo accidentes serios, pero nada le hizo bajar la guardia. Siguió en la lucha. Y eso es lo que se espera que haga ahora, cuando se ha sacado a sí mismo de la ruta que conduce al big show.
Lo más lamentable ahora es que nunca antes, Ofilio pareció más cerca de las Grandes Ligas como en estos momentos. Se había cuestionado su habilidad para batear de forma consistente y ahora lo había conseguido, sin embargo, esta dificultad, echa por la borda todo el esfuerzo.
Y esta situación, además de manchar su carrera, va a poner en duda la legitimidad de sus cifras, a pesar del gran trabajo que siempre hace.
Además de ser un verdadero caballero, Castro es un buen pelotero. Talentoso y versátil. Su error fue tomar un atajo para acortar el camino y ahora va a pagar las consecuencias. Pero estoy entre quienes creen que su carrera no ha concluido.
La grandeza no es propiamente estar arriba, sino ser capaz de levantarse tras la caída y sé que Ofilio lo va a conseguir. Se equivocó, pero la gente tenaz convierte las dificultades en oportunidades para crecer y eso hará él.
