- Será menos comida para nicaragüenses
[/doap_box]
Hasta hace unos ocho meses Karla Jirón podía duplicar su salario mensual con las remesas que le enviaba su hermana desde Miami, Estados Unidos. Para ella, esto era suficiente para mantener a su hijo y ayudar a su mamá.
Mensual su hermana le mandaba unos 100 dólares o un poco más, lo cual se sumaba a su pago por trabajar en un puesto ambulante de comida rápida.
“Antes me mandaban 100 (dólares), ahora lo más que me mandan son 50 ó 70 (dólares) mensuales”, comparte.
La consecuencia de esa reducción de sus ingresos, dijo, es que ahora tiene que comprar menos comida que antes. “De la cantidad que comprábamos para el mes, ahora compramos menos, de menos calidad, menos precio, hay que buscar la comodidad”, explica Jirón.
Karla Jirón es una de las tantas nicaragüenses afectadas por la reducción en al menos un 4.4 por ciento en el flujo de remesas, durante el primer semestre del año, en comparación con el mismo periodo del 2008.
El Banco Central de Nicaragua reportó que durante los primeros seis meses del año los nicaragüenses recibieron 18 millones de dólares menos que el año pasado en concepto de envíos desde el exterior.
Esto, a criterio de Dennis Guadamuz, joven estudiante universitario que recibe remesas, afecta principalmente en la alimentación de quienes las reciben.
“He aminorado mis gastos. Por ejemplo, si antes compraba la misma cantidad de arroz que de frijoles, ahora tengo que dar preferencia a uno de los dos productos y disminuir el otro, para poder comprar la cantidad que necesito”, relata.
En su caso, es su hermano el que le manda dinero. Cuenta que hace unos meses le enviaban unos 200 dólares mensuales y que ahora apenas le llegan 100 ó 150 dólares.
“Me ha dicho mi hermano que igual está la situación allá… los trabajos se han aminorado”, expresa. Su hermano trabaja en una empresa de seguros.
Guadamuz comentó que compañeros de la universidad en la que estudia y que reciben remesas les han comentado que también se ven afectados por la reducción en las remesas, y que apenas para pagar la mensualidad de la universidad les alcanza.
NADA DE COSAS “EXTRA”
En el caso de Martha Siles, quien se encuentra desempleada desde hace un año, la reducción en las remesas le ha afectado en que no puede pagar sus deudas, ni comprarse “algo extra”, como antes lo hacía.
Cuenta que el año pasado recibía con facilidad entre 150 y 200 dólares mensuales, pero que ahora apenas recibe 100 y no cada mes, sino “más retirado”.
Cuenta que ese dinero, además de que lo ocupaba para comprar comida, le servía para “comprar algo extra para la casa”, o para ella misma.
“Ahora estoy limitada”, cuenta.
A causa de la reducción en la ayuda que le manda su hermano desde Costa Rica, debe arreglárselas con lo que gana su esposo, y un negocio que tiene en su casa, en el anexo de Batahola Sur, en Managua.
“Es más difícil sacar para la comida, por lo que sólo mi marido está trabajando”, lamenta.
