- Advierte que ataque del sábado obedece a “política de intolerancia y total irrespeto” a derechos civiles. Cosep y Amcham también reclaman
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Los ataques que el sábado pasado sufrieron miembros de la Coordinadora Civil de parte de turbas orteguistas, cuando pretendían concluir su asamblea anual con un acto cultural en los predios de la Catedral Metropolitana, siguieron siendo condenados ayer, esta vez por la Curia Arzobispal de la Arquidiócesis de Managua, en la voz de su Obispo Auxiliar, Silvio José Báez; así como por el Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) y la Cámara de Comercio Americana de Nicaragua (Amcham, por sus siglas en inglés).
SER COHERENTES Y NO SUCUMBIR A LA VIOLENCIA
El Obispo Auxiliar advirtió que los hechos violentos como el del sábado, que consideró “no son aislados, porque se han repetido varias veces en Nicaragua, están creando temor e inseguridad y que (esto) en el límite de las consecuencias podría llevar a respuestas del mismo tipo”, por lo que la Curia exhortó “a no sucumbir ante la tentación de la violencia, pues, como dice el Señor Jesús: los que empuñen la espada, a espada morirán”.
La Curia Arzobispal expresó, en un comunicado leído por monseñor Báez, su “profundo sentimiento de preocupación y de tristeza” por las agresiones de las que culparon a “un grupo violento”, que el Cosep y Amcham identificaron directamente como grupos afines al gobernante Frente Sandinista, delincuentes y hasta funcionarios públicos que se vieron involucrados en lo que ese sábado por la tarde el presidente Daniel Ortega justificó como una celebración por el Día Internacional de las Poblaciones Indígenas.
Báez dijo que “(el presidente Ortega) es el primero que tiene que velar por la paz del país y no fomentar ningún tipo de violencia ni con el discurso ni mucho menos con estos hechos lamentables, apoyando a grupos políticos, paramilitares, que pueden crear una desestabilización social de la que después nos podemos lamentar gravemente”.
Además, recordó la frase pronunciada por el Papa Juan Pablo II (q.e.p.d.) en su primera visita al país (1983), cuando grupos sandinistas le hostigaron durante su discurso: “La primera que quiere la paz es la Iglesia”, y añadió que “construir la paz es desterrar la violencia”. “Esta paz —agregó la Curia en el escrito— se construye con la autenticidad y la coherencia entre el discurso y los hechos concretos, desterrando el cinismo de los slogans que manipulan los valores religiosos y polarizan y confrontan a la familia nicaragüense”.
Meses atrás, los obispos ya habían criticado al Gobierno el uso de símbolos religiosos en sus actos partidarios, que entonces incluían vallas con la leyenda: “Cumplirle al pueblo es cumplirle a Dios”, que aún se lee en algunas calles de Managua.
Báez dijo que la Iglesia no pretende “alinearse” a ninguna afiliación política y aseguró que “ninguno de los nicaragüenses, en primer lugar la Iglesia, quiere que se repitan el derramamiento de sangre, la violencia y la guerra en nuestra patria”, pero dijo que los sacerdotes y obispos están “conscientes de que éste (la respuesta violenta) es un peligro real” e insistió a “no sucumbir a la violencia”
AGRESIÓN Y PROFANACIÓN
En su comunicado, titulado Construir la paz es desterrar la violencia, la Curia también calificó las agresiones del sábado como “una agresión a la sacrilidad de la persona humana creada a imagen de Dios y templo del Espíritu Santo”, además de “una profanación al espacio sagrado de nuestra Iglesia catedral”, que Báez confirmó fue prestado a la Coordinadora.
“A nosotros nos consta —dijo Báez sobre la CC— que el grupo que se manifestaba el sábado era un grupo pacífico y que se había reunido para reflexionar y presentar un programa económico para los próximos años con el fin de transformar Nicaragua, (que) salieron en una pequeña marcha de poca distancia (de los semáforos del Hotel Princess a la Rotonda Rubén Darío) a celebrar un acto cultural y musical en los predios de Catedral y fueron agredidos”.
“En ningún caso —agregó Báez— se puede justificar violencia tan deshumana sobre personas indefensas y lamentamos que el Presidente de la República no condene y no vea las cosas desde este punto de vista”.
CONTRA PASIVIDAD POLICIAL
El Cosep, por su parte, se solidarizó con la Coordinadora e instó a todos “a que fortalezcamos la democracia a través de expresiones cívicas pacíficas, defendiendo nuestro derecho a expresarnos y circular libremente”.
Amcham también respaldó el comunicado de la Curia y manifestó su “decepción por el lamentable papel de las autoridades de la Policía Nacional”, e igual que el Cosep estima que ésta fue testigo de la violación de los derechos ciudadanos de quienes querían expresarse y manifestarse, y exigieron que se investiguen estas agresiones.
“La Policía se ha ganado el respeto del pueblo, pero ese mismo respeto está en peligro cuando se actúa de forma parcializada, permitiendo que se violenten los derechos de la ciudadanía”, dijo Amcham en su escrito.
Al respecto, monseñor Báez también lamentó “haber visto a algunos policías con los brazos cruzados, mientras hermanos nuestros, nicaragüenses, eran agredidos brutalmente” y rogó que “esto no se repita” y la Policía “asuma en el futuro su responsabilidad social”.
También ayer, integrantes de la CC se reunieron con miembros de diversos organismos cooperantes, entre ellos la embajadora de Alemania, Betina Kern (quien no dio declaraciones a los medios), y representantes de Oxfam de Gran Bretaña, el Fondo Común de Apoyo a la Sociedad Civil, la Unión Europea y las Naciones Unidas.
Rafael Enríquez, del Fondo Común, no confirmó si emitirán algún comunicado al respecto, pero él condenó la agresión y dijo que hubo un compromiso para presentar la situación ante las autoridades nicaragüenses.
(Con la colaboración de María José Uriarte).
