- Everth Cabrera estuvo en las bases en cuatro ocasiones
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Alguien ha dicho que las estadísticas en el beisbol son como los biquinis, muestran algo, pero no lo enseñan todo. El desempeño de Everth Cabrera ayer podría graficarlo mejor.
Aunque al final de la jornada su actuación no resulte tan glamorosa como la de aquella noche frente a los Mets, cuando se voló la cerca con las bases llenas para empujar a San Diego al triunfo, Cabrera tuvo ayer una notable labor ante Milwaukee, vencedor 12-9.
El nica resumió un hit en dos turnos. Eso podría parecer simple. Pero, además, recibió tres bases por bolas, remolcó una carrera y se estafó una base, para de nuevo mostrarnos todas las dimensiones de su juego, con las que ha seducido a la gente de los Padres.
El nandaimeño, cuyo promedio subió a un respetable .270, mostró además de paciencia y capacidad selectiva, mucha disciplina en el plato y eso eleva sus acciones, aun cuando no haya anotado carreras. Su misión es embasarse. Anotar es un asunto circunstancial.
Cuando un jugador tiene el perfil de Everth, en el que resaltan su velocidad y defensa, el tomar base con frecuencia es un factor clave en su juego. Ayer lo cumplió casi de forma perfecta, al tomar base cuatro veces en cinco turnos. Y su porcentaje de embase es .359.
Mejor porcentaje sobre las bases (OBP) que Cabrera, entre los jugadores titulares de los Padres, sólo lo tiene Adrián González, con .405. Después está el nica con su .359, que certifica que ha sido un constante generador de carreras para la tropa californiana.
Lo impactante siempre es conectar jonrones, pero los juegos se ganan también con las pequeñas cosas (boletos, robos, toques y elevados) que a menudo son subestimadas.
Y aunque el esfuerzo de Cabrera no bastó ayer, quedó constancia de su capacidad.
