Igualdad y libertad
“La Justicia es la reina de las virtudes republicanas y con ella se sostienen la igualdad y la libertad”.
La CIDH
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) está presente en Honduras, donde pasará una semana para verificar las “violaciones” de los derechos humanos que supuestamente está cometiendo el gobierno del presidente Roberto Micheletti.
Si me fuera posible le haría unas cuantas preguntas a dicha comisión: 1) Si han ido a Honduras a investigar las denuncias de los derechos humanos, ¿porqué también no van a Venezuela, Cuba y Nicaragua para verificar las denuncias de violaciones de los derechos humanos que allí se cometen? 2) Si la Comisión Interamericana de Derechos Humanos llega a países derechistas democráticos a investigar denuncias de supuestas violaciones a los derechos humanos, ¿porqué también no va a los países totalitarios izquierdistas? 3) ¿La CIDH defenderá los derechos de los humildes trabajadores que laboraban en el restaurante Popeyes que fue incendiado por vándalos zelayistas? 4) ¿Defenderá también el derecho de los usuarios del transporte público que se encontraban en el bus cuando fue incendiado por fanáticos comunistas? 5) ¿La CIDH se habrá enterado de la golpiza que sufrieron varios nicaragüenses el sábado 8 de agosto en los predios de la Catedral de Managua, por parte de las turbas orteguistas? 6) Y las múltiples violaciones de los derechos humanos que se cometen a diario en Cuba y Venezuela, ¿dónde quedan? 7) ¿Acaso burlarse de la voluntad popular, a como lo hicieron los totalitarios orteguistas el 9 de noviembre del año pasado, no es una violación a los derechos humanos?
Estoy seguro de que el informe que sacará la CIDH con respecto a las violaciones de los derechos humanos en Honduras será a favor del comunismo internacional. No hay peor ciego que el que no quiere ver ni peor sordo que el que sólo oye con el oído izquierdo.
José Esteban McEwan Orúe
Policía politizada
El cambio de Policía Sandinista a Policía Nacional tan sólo fue de nombre, no de jefes ni de comportamiento. Hábiles campañas de relaciones públicas han presentado a la Policía como una institución modelo en su género, para la cual el respeto de los derechos humanos de los ciudadanos es su razón de ser, constituyendo expresiones de su institucionalidad y profesionalismo.
Pero todo esto no es más que una farsa. La Policía continúa siendo el brazo represivo del FSLN. Todos sus cuadros, oficiales, comisionados y comisionados mayores son de neta factura sandinista. Debido a sus orígenes “revolucionarios y sandinistas”, protegen siempre los intereses políticos y económicos del FSLN. Cuando sus nuevos auxiliares, los matones de los CPC y pandilleros contratados por el FSLN, agreden a quienes se manifiestan en las calles de manera civilizada, los policías se cruzan de brazos.
La Policía ha perdido todo temor a las críticas del periodismo nacional, por lo que sus oficiales los agreden y chantajean.
Felipe Cardona Balcáceres
Llamado al CNU
Últimamente me he estado haciendo estas preguntas: ¿Para qué elegimos representantes estudiantiles y autoridades académicas? ¿Qué papel juegan en la comunidad universitaria y en la sociedad?
Soy un joven indignado y avergonzado con mis representantes, porque ¿cómo es posible que ante las barbaries cometidas contra la sociedad civil no haya habido un pronunciamiento del Consejo Nacional de Universidades (CNU)?
Esto no es un juego político, para que el CNU se prive de dar una opinión. Es un asalto a la dignidad de la persona al privársele del magno y absoluto derecho de libre expresión. Aquí no solo hubo un ataque a representantes desarmados e indefensos de la sociedad civil, sino contra toda la nación y contra un pueblo que clama libertad, que pide justicia y una democracia de verdad.
Es vergonzoso y repudiable ver la pasividad de las autoridades ante estos actos. ¿Dónde quedan los principios y valores que tenemos como miembros de la comunidad universitaria? ¿Será que se olvidó que a la universidad asistimos para aprender a debatir y dialogar, para idealizar ideas y construir una sociedad más justa? Se dice que los universitarios somos el futuro de la patria, pero ¿qué patria construimos? ¿Una patria donde hablamos y reconocemos la política del garrote y la represión, y cultivamos y fomentamos la intolerancia política, donde se cree que la minoría representa a la mayoría porque pueden sembrar el terror?
Hago un llamado a toda la sociedad para que nos pronunciemos y defendamos nuestros derechos, y no permitamos que se instaure una dictadura represiva contra el pueblo. Quiero recordarle al Gobierno que la igualdad comienza cuando reconocemos que todos somos diferentes.
Como estudiante y ciudadano exijo que el CNU haga un pronunciamiento sobre la situación que se vive en el país y que exija de forma beligerante respeto a nuestros derechos.
Rafael A. Soza Chavarría
¿Qué opina el Cardenal?
Los Comandos de la Fuerza Democrática Nicaragüense (FDN-RN) son los verdaderos Paladines de la Libertad. Son los genuinos representantes del campesinado liberal y de los restos de la Guardia Nacional de Nicaragua, los que pusieron en jaque el aparato de terror y chantaje del FSLN. Éstos no cooperan en nada con los sandinistas ni sus comparsas.
El apoyo que le brindan al virtuoso Obispo de la Diócesis de Estelí, monseñor Abelardo Mata Guevara, es sincero y representa la voluntad de lucha de hombres de honor, los que una vez desmovilizados se han dedicado a trabajar y educar a sus hijos en el temor de Dios. ¿Qué opina de estas amenazas de muerte a tres obispos el aliado estratégico de Daniel Ortega Saavedra, cardenal Miguel Obando y Bravo? Hasta ahora la Presidencia de la República ni la Secretaría General del FSLN se han referido a esas amenazas de muerte contra tres obispos nicaragüenses. ¿Creerán que son producto de las mentes de “sicarios de lujo”?
Casimiro Cervantes Solórzano
Atropello institucional
Me preocupa como nicaragüense devoto de la democracia, la paz y la reconciliación, la grave crisis institucional que vive mi querida Nicaragua. De entrada, hago un recuento imparcial con toda objetividad de lo que es visible y censurable de aspectos que marcan un oscuro y dañino desequilibrio de nuestra vida socio-política que dañan, desnaturalizan y violentan ordenanzas de total cumplimiento de lo que conforma nuestra Constitución Política.
Es lamentable la total hegemonía que ejerce el Poder Ejecutivo sobre los otros poderes del Estado. Eso significa un atropello institucional y violenta el ansiado Estado de Derecho. No niego que esa conducta del Ejecutivo tiene como finalidad el total control de la vida política de Nicaragua. Eso refleja un gobierno de fuerza que perjudica a la nación, ya que se ha perdido la credibilidad en el Poder Judicial, en el Poder Legislativo, los organismos electorales y la Contraloría General de la República.
Registro en mis archivos ultraje a las leyes de Policía y sus respectivos reglamentos y eso lo observamos todos los amantes de la democracia en los últimos sucesos registrados contra la Coordinadora Civil, cuando policías dejaron hacer y dejaron pasar agravios físicos a los componentes de la citada organización. Estimo oportuno aquí recordar que la Policía como institución debe procurar la seguridad ciudadana y que “debe en todo momento y en cualquier lugar, respeto y obediencia, igual que velar por el respeto y preservación del orden público” que es vital para el mantenimiento de la paz y tranquilidad en la nación. Pues este orden público obliga a la Policía a cumplir a toda costa con las normas positivas y obligatorias, donde no cabe la transigencia y tolerancia para no dañar y perjudicar los principios fundamentales de la sociedad que tiene como respaldo las garantías constitucionales. Otra ley que se violó es la llamada de Control de Armas, explosivos y Municiones.
Como bajada de telón, expongo dos puntos: 1) bien recuerdo la frase de un prestigiado jurista granadino, quien manifestaba que la reconciliación sin buena fe tiene sabor a “comida recalentada”; 2) respaldo como cristiano la parte final del comunicado del gobierno eclesiástico de la Arquidiócesis de Managua emitida el pasado 12 de agosto del corriente, firmado entre otros sacerdotes por monseñor Silvio J. Báez, que en el deseo de la bendita paz para Nicaragua escribieron: “Exhortamos a nuestro pueblo a practicar la tolerancia y la paz; el uso de la razón para exponer y defender las propias ideas y a no sucumbir ante la tentación de la violencia, pues como dice el Señor Jesús: los que empuñen la espada, a espada morirán” (Mt 26, 52). Que María Santísima, Reina de la Paz, nos acompañe en la búsqueda y realización de la paz.
Alfonso Dávila Barboza