Violación de derechos
“El que tiene un derecho no obtiene el de violar el ajeno para mantener el suyo”.
Magnates sandinistas
En el tiempo cuando mandaban los Somoza,ellos compraban las propiedades a su nombre, realizaban mejoras y luego las hipotecaban por valores superiores a su valor de mercado con el Banco Nacional de Nicaragua.
Ahora con los magnates sandinistas, los que entraron a Managua el 19 de julio de 1979 cubriéndose las partes pudendas con una mano por delante y la otra por detrás, como dice Cervantes en El Quijote, acostumbran utilizar como testaferros a sus esposas, familiares, compadres y segundas damas, por lo que es prácticamente imposible conocer la cuantía de sus millones de dólares tanto en bancos nacionales como extranjeros.
En el caso de las fincas de Daniel Ortega Saavedra, lo sorprendente es que no cumplen ninguna función social. No producen nada, tampoco generan puestos de trabajo, por lo que son susceptibles de reforma agraria. Pero nadie se atreve a invadirlas y reclamar parcelas con sus respectivos títulos de propiedad.
¿Qué finalidad cumplen en los planes de quienes manejan el complejo comercial-industrial de Ortega?
Casimiro Cervantes Solórzano
Bala “saltarina”
Hace algunos meses el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Manuel Martínez Sevilla, declaró que el Poder Judicial de Nicaragua no servía para nada y que perfectamente podía eliminarse como Poder del Estado, ya que tal y como estaba concebido había un empate permanente entre magistrados liberales y sandinistas.
Ésta fue una confesión paladina de la politización de la justicia en Nicaragua.
Todas las instituciones del Estado están secuestradas por el secretario general del FSLN, Daniel Ortega Saavedra, y sus miembros deben cumplir las órdenes que reciben de él.
En su descargo dicen con el mayor cinismo que si no las cumplen, se quedan sin las tortillas y los frijoles para ellos y sus familiares.
Muy poco les importa la correcta administración de la justicia.
Es muy lamentable todo lo que está ocurriendo en el caso particular de la periodista María José Bravo.
La tesis de la bala “saltarina” está buena para un circo.
Roberto Escobedo Caicedo
Narcodólares
La semana pasada, con la colaboración del Departamento de Estado y de la Agencia Antidrogas de los Estados Unidos (DEA), la Fuerza Naval capturó en aguas de Corn Island cuatro millones de narcodólares, que unos colombianos traían para distribuirlos en la Costa Atlántica de Nicaragua, para establecer, supuestamente, una base bien organizada de colaboradores. Ya al narcotráfico no le basta tener en Nicaragua una ruta más o menos segura para transportar la droga; ahora se propone establecer en forma permanente eso que llaman “cártel”, similar a los que hay en Guatemala y México, países que se han convertido en un infierno de corrupción y delito.
No es la primera vez que la Policía Nacional captura sumas millonarias a los narcotraficantes que transitan de frontera a frontera. Se estima —es lo que se ha publicado— que el año pasado la Policía decomisó en varios operativos más de tres millones de narcodólares. Se trata de sumas importantes, además de las pequeñas capturas que la Fuerza Naval y la Policía han realizado en la lucha contra el flagelo del narcotráfico.
¿Qué se hacen esos millones de dólares capturados? ¿Sirven, siquiera, para mejorarles el almuerzo a los policías y a los marinos? ¿Quiénes manejan ese dinero? ¿Cuál es el destino que se le da? ¿Acaso siguen el mismo curso misterioso de los bien conocidos 609 mil dólares que el presidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) sacó del banco y se perdieron sus huellas en los misteriosos manejos de la justicia? ¿Está Nicaragua —por ese camino— destinada a convertirse en un narcopaís?
Mario Alfaro Alvarado
Médicos sancionados
El Minsa ha sancionado por negligencia en sus prácticas profesionales a 17 trabajadores de la Salud, entre ellos nueve médicos. Tengo entendido que ningún médico quiere matar a sus pacientes y que están preparados para salvar vidas. Pero lamentablemente se han dado todos estos casos y el más sonado es el del doctor Néstor Valle González, de la ciudad de Masaya, en el caso de la señora Concepción Inestroza, porque el equipo que trabajó en la operación de un quiste de ovario le dejó una pinza en su vientre y después irresponsablemente la dirección del sistema de Salud de Masaya (Silais) y la dirección del hospital de esta ciudad nunca le dijeron a los familiares cómo era el caso, manejaron todo en secreto hasta su muerte.
Según mis conocimientos, el Minsa tiene una enorme responsabilidad, porque a sabiendas de que Inestroza estaba siendo posteriormente atendida en dicho hospital, a los familiares les decían que debían ir a comprar tales medicamentos, hasta sueros de 50 dólares y pampers, como se dijo en este Diario el 19 de agosto. Es decir, el Minsa tenía la obligación que de sus fondos enfrentar todos los gastos y como no lo hizo, eso le conlleva a una responsabilidad compartida. Y, también facilitar las condiciones para salvar vidas.
Y lo otro es, que las autoridades del sistema de Salud de Masaya han señalado a todas las administraciones anteriores de encubridores, porque según ellos sabían que el doctor Néstor Valle es un médico de quinta categoría, pero lo seguían manteniendo en su puesto de trabajo. La pregunta del millón es: ¿Por qué entonces la administración actual, que tiene casi tres años de estar funcionado, seguía manteniendo en su puesto de trabajo al doctor Valle, sabiendo que era mal médico? Todo esto deja muchas sospechas.
Roberto Ramírez
Juramento Hipocrático
Históricamente se ha sabido que el médico hace el Juramento Hipocrático antes de comenzar su ejercicio profesional. Que la universidad de donde proviene no lo juramente es otra cosa, siendo la esencia y naturaleza de este juramento salvar vidas humanas y no asesinarlas. Partiendo de este gran legado de responsabilidad médica, se colige que ningún médico quiere asesinar a sus pacientes. El Gran Diccionario Enciclopédico Ilustrado Grijalbo, edición 1998, dice: “Hipócrates de Cos (460- 377 a .C.) Médico gr. Se distinguió en el diagnóstico y descripción de las enfermedades. Enunció el Juramento de Hipócrates, código de ética que regía la profesión médica. Sus escritos forman el Corpus Hippocraticum”. Este juramento es retomado por la civilización actual como parte de la ética profesional médica.
Ahora bien, el Minsa actualmente ha sancionado a 17 trabajadores de la Salud, de los cuales nueve son médicos, por supuesta “negligencia”, tipificación que no existe en el nuevo Código Penal, Ley No. 641, pero sí existe en la Ley General de Salud del Minsa No. 423, de carácter administrativo. Empero, es sabio que el Minsa sopese las condiciones que prestó la institución para estos casos. ¿Fueron óptimas o no? No debe obviar su responsabilidad y aunque exista la Ley No. 423, así como han sancionado a estos trabajadores deberían responsabilizarse por no prestar condiciones al médico, donde no las facilitaron.
En el caso de Masaya, del obstetra doctor Néstor Valle, otros médicos y el equipo de la técnica quirúrgica que atendió a doña Concepción Inestroza (q.e.p.d.), se ha dicho que ella no falleció debido a la operación por un quiste de ovario, ni por mala práctica, sino porque al equipo se le olvidó sacar una pinza que quedó en el interior del cuerpo de la paciente. ¿Entonces, hay responsabilidad compartida?
Y como lo dijeran las autoridades del Silais y del hospital de Masaya en conferencia de prensa, en un canal televisivo, que existe encubrimiento de las administraciones anteriores porque sabían que el doctor Valle “era mal médico” y lo mantenían en su puesto, entonces esto significa también que la administración actual del sistema de Salud de Masaya es encubridora, porque nunca despidieron a Valle a sabiendas que presuntamente ejercía malas prácticas ¿O es una evasiva?
Bayardo Quinto Núñez
Bomberos matagalpinos
L los bomberos matagalpinos están llevando a cabo una magnífica labor al abrir nuevas delegaciones en los municipios de San Ramón y Matiguás, y también inaugurarán muy pronto otra en la ciudad de Sébaco.
Los bomberos de Matagalpa gozan de gran prestigio dentro y fuera de Nicaragua, razón por la cual han recibido gran ayuda para brindarle un mejor servicio a la población ante cualquier situación de emergencia que se presente.
Los bomberos matagalpinos siguen creciendo para bien de la sociedad, que muy bien se merece todo lo bueno y mejor de este mundo.
Salvador Pérez