- Considera ataques de turbas como muestra de “debilidad” del Gobierno, que no admite ideas contrarias
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El Obispo de Granada, monseñor Bernardo Hombach, considera que la represión desatada por grupos afines al gobernante Frente Sandinista (FSLN), contra personas o grupos que intentan manifestar su descontento, es una clara muestra de “debilidad”.
Enfatizó que las ideas y pensamientos divergentes son parte de cualquier democracia.
Sobre las amenazas de muerte que han recibido algunos obispos en los últimos días, Hombach dijo que nunca impedirán que la Iglesia continúe levantando su voz en defensa de los ciudadanos más necesitados.
El Obispo criticó que el Gobierno siempre hable de “unidad” y siga sin dar muestras de ella.
Opinó que evitar que el pueblo se manifieste es “un gran error”, porque si vivimos en una democracia el Gobierno tiene que “aguantarse a los que digan o piensen cosas contrarias a él”; y si tiene que mantener el poder a través de la represión, demuestra una gran debilidad.
DERECHO A MANIFESTARSE
Hombach afirmó que todos los ciudadanos tiene derecho a manifestarse y mientras no usen la violencia, “tiren piedras o quemen vehículos”, el Gobierno y las autoridades no pueden impedir que lo hagan.
El Obispo dijo que no ha tenido la oportunidad de conversar sobre las amenazas de muerte que recibieron monseñor Abelardo Mata y monseñor René Sándigo, pero estima que si ellos dicen que han sido amenazados, eso debe tomarse en serio. Sin embargo, no cree que alguien se atreva a hacerles daño.
“Soy de la idea de que el que quiere hacerte daño, que quiere matarte, no te avisa de antemano. Lo veo más bien como una presión, un medio para decirte callate la boca, callate la boca. Pero yo no recibí ninguna amenaza. Si la enviaron, no la recibí y no me siento amenazado”, expresó el Obispo.
Hombach aclaró que la Iglesia no está interesada, ni debe inmiscuirse en pleitos partidarios, pero sí está obligada a “denunciar” las cosas que andan mal y “defender” a los más débiles.
“Es importantísimo que nosotros como Iglesia tengamos la libertad de hablar contra las injusticias, vengan de donde vengan. No tanto para criticar, sino para que la Iglesia sea un poco la conciencia de la nación”, recalcó.
Aseguró que esas “presiones” no callarán la voz de la Iglesia y los obispos seguirán levantando su voz, en defensa de los más débiles y oprimidos.
“Conociendo a monseñor Mata, creo que él no se deja impresionar por esto. Por otra parte, yo cuando no tengo nada que decir no digo nada. Pero cuando veo que hay grandes injusticias, siempre traté de hablar de una forma objetiva, sin ofender, pero con claridad. También la Conferencia Episcopal siempre en sus cartas trató de usar un estilo claro sin ofender a nadie , pero nombrando la injusticia con su propio nombre”, afirmó el Obispo.
Estima que aunque se envíe un informe sobre esta situación al Papa Benedicto XVI, no es necesario entablar ninguna denuncia.