El viajero se sitúa en su mirada,
observa con sentida intensidad,
intenta percibir el total de la impresión,
imagina la significación
y cree comprender la perspectiva.
Mas no sabe que no entiende ni la punta del zapato,
y todo lo que mira es pavimento:
Ahí está París con su torre inolvidable,
ahí está Roma encantada en su colina,
ahí La Habana y Bogotá,
Buenos Aires y Managua,
y en todos los páramos que pisa
encuentra una historia singular.
Mirar es ver las cosas continentes,
admirar es entrar en su sustancia,
y vivir cada espacio con el cuerpo
es viajar por el mundo del poema.
El texto que traduce el escenario
complementa la visión del horizonte,
y en el centro de la calle que miramos
ve la nota de la música y sentimos.
Miami, diciembre 1998
Alegrías
Alegrías que da la vida en los días claros:
cerrar un buen negocio,
acostarse con la mujer amada,
decir algo acaso memorable.
Pequeñas alegrías que iluminan las noches claras:
terminar un trabajo arduo,
encontrar la palabra exacta,
lograr un color que no existe en la paleta.
Esas alegrías de la vida que todos los días buscamos:
la conjunción perfecta de los astros,
una sonrisa inocente y coqueta
que en la calle nos asalta.
¿Cuánto habrá de lograr el hombre que se cree feliz?
En los museos la gente solitaria
se rodea de telas y piedras preciosas,
pero los hombres felices entregan, pequeñas alegrías a granel.
Puebla, junio 2008
Persigue tus sueños
Cuando la vida se interponga en tu camino
y te ofrezca el poder y dinero,
no escuches la voz de las sirenas,
escucha el llamado de tus sueños.
Cuando veas que los otros se enriquecen,
que gozan del poder y la belleza,
recuerda las penas de los grandes,
retorna a los principios de la vida.
Nada te dará la plenitud
como el seguir por el camino de tus sueños:
lo que siempre tentó tu duermevela,
lo que siempre quisiste de la vida,
lo que siempre guió tus ilusiones
responde a tus preguntas verdaderas.
Que nadie te secuestre o te retenga.
Sacrifícate por tu hija y por tu esposa,
por tus padres que te dieron lo que eres,
por tus sueños que es lo único que importa.
El dinero es superfluo y necesario
mas no equivale al jardín de las delicias,
si no sigues tu estela de ilusiones
te encontrarás en un páramo lujoso.
Persigue la quimera de tus sueños
que es la única que lleva a tu Santiago,
los caminos que se apartan de tu vera,
sólo ofrecen paisajes deleitables.
No te apartes de ese cielo que te tienta
y camina en pos de tu Itaca querida.
Cincinnati, marzo 2004
