- Órdenes de deportación penden sobre varias familias
CORRESPONSAL/MIAMI/EE.UU.
Una orden de deportación pende sobre Sandra, desde hace año y medio. Un Juez de Inmigración le otorgó un periodo de 90 días para salir de Estados Unidos, junto a sus tres hijos, el menor de ellos nacido en Estados Unidos; sin embargo, ella desobedeció la orden judicial y permanece en el país porque asegura no hay futuro para su familia en Nicaragua, a causa de la situación política y económica que vive su nación de origen.
Sandra alberga la esperanza que la aprobación de una Reforma Migratoria salvará a su familia de la deportación. Pero el panorama para ella y millones de inmigrantes sin estatus legal no parece alentador.
Nora Sándigo, directora ejecutiva de la Fraternidad Americana Nicaragüense, asegura que las posibilidades que el Gobierno de Estados Unidos apruebe una reforma migratoria en el 2009, a como prometió que haría durante su primer año de Gobierno el actual presidente Barack Obama, durante la campaña electoral, son casi nulas.
“Lo que quedan son menos de cuatro meses, hay una lucha contra el tiempo”.
Se estima que la propuesta de Ley podría asomar en la Cámara Baja en la segunda semana de septiembre, una vez que los congresistas regresen de sus vacaciones.
Para Sándigo, aunque el proyecto sea presentado en septiembre no podría ser aprobado en el 2009, debido a que deberá pasar también por el Senado, antes de llegar al Ejecutivo, y cada proceso requiere de tiempo para ser estudiado y aprobado.
Sándigo cree que en el 2010 las probabilidades de aprobar una reforma migratoria es mucho menor debido a que es un año electoral.
“Habrá otros problemas porque vienen las elecciones senatoriales y del Congreso, y ellos —los políticos— no van a comprometer su voto para aprobar una reforma migratoria porque eso significará pérdidas de votos de los electores que se oponen a la reforma”.
“Aquí lo más triste es que nos ilusionamos porque creímos en las promesas de Obama, que dijo que la aprobación de una reforma migratoria sería una de sus principales prioridades durante su primer término, pero esas promesas no las ha cumplido, sabemos que hay otras prioridades como la economía, la reforma al sistema de salud, pero también es prioritario la reforma migratoria porque hay 12 millones de indocumentados, a diario hay más redadas, deportaciones, familias fracturadas, y más violaciones a los derechos de los indocumentados”.
Sandra, quien prefirió mantener su apellido en reserva debido a su condición de indocumentada, deberá mantenerse oculta. A diario vive una situación de zozobra tras conocer el veredicto judicial. “Ahora tengo que estar escondida, cambiando de casa para evitar que inmigración no conozca la dirección donde vivo”.
La nicaragüense, originaria de Managua, trabaja en una cafetería en la ciudad de Miami, dice evitar conducir, pero asegura que en ocasiones se ve obligada a hacerlo para recoger a sus hijos en la escuela.
“Yo espero que no me agarren, trato de manejar bien sin cometer infracciones, pero si me llegaran a capturar, me gustaría que me deportaran rápido para Nicaragua, porque no me gustaría estar presa”, manifestó Sandra.
El promedio de espera de un inmigrante detenido en las cárceles del Servicio de Aduana e Inmigración (ICE, por sus siglas en inglés) es de dos meses.
Sandra radica en Estados Unidos desde hace nueve años, seis de ellos residió en Texas, donde nunca tuvo problemas pero se traslado a Miami hace tres años debido a que su esposo, también indocumentado, consiguió trabajo aquí.
“Fue cuando venía con mis hijos para Miami, una amiga conducía el vehículo en que viajábamos, la Policía nos detuvo y como yo no tengo documentos, me pasaron a la orden de inmigración”.
“El Juez que me tocó fue bien duro, le expliqué que tenía un hijo nacido aquí y otros dos que estaban en la escuela, me dijo que nadie me había mandado a venir aquí con mis hijos y que me regresara a mi país, fue un Juez déspota”.
“No quiero regresar –a Nicaragua— porque la situación está crítica, más ahora con el Gobierno que está, yo tengo mis hijos y uno viene buscando un mejor futuro para ellos“, expresó la mujer.
Sándigo cree que la única solución para lograr la reforma migratoria es salir a las calles “para demostrar nuestro descontento, no podemos quedarnos encerrados”.
La Fraternidad Americana Nicaragüense está recurriendo ante las comisiones de derechos humanos de la Organización de Estados Americanos y de las Naciones Unidas, con la esperanza de que puedan intervenir para evitar continúen las violaciones a los derechos humanos de los inmigrantes, que según Sándigo, a diario violenta el Servicio de Inmigración.