- A través de préstamos y capacitaciones, mujeres de ocho departamentos del país mejoran su calidad de vida
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Hojas de pino e hilo grueso de color son los insumos que utiliza Martha Sabina Martínez, para crear las artesanías que le ayudan a salir de la pobreza.
Martínez vive en la comunidad El Polvón, en el municipio de San Pedro del Norte, en Chinandega, y su casa queda a cinco kilómetros de Honduras.
En esa zona la única actividad económica es la agricultura, pero según cuenta, ésta no basta para impulsar el desarrollo económico del lugar.
Hace un par de años decidió adquirir un crédito con la organización Pro Mujer, y lo invirtió principalmente en los insumos para las artesanías y otras necesidades de su hogar. Desde entonces, cuenta, su negocio ha crecido, y ahora triplica los ingresos que obtenía su esposo con la agricultura.
Martínez afirma que al mes logra reunir unos tres mil córdobas (cerca de 150 dólares) con la venta de artesanías, los cuales utiliza para su alimentación, la de su esposo y la de sus cinco hijos, y para hacer mejoras en su casa de habitación.
Regularmente ella vende sus creaciones en el mercado Roberto Huembes, de Managua, en Masaya y eventualmente en Granada.
Actualmente trabaja junto a sus vecinas en la producción de 400 piezas de artesanía de hojas de pino, para que sean vendidas en Nueva York, donde está la sede central de Pro Mujer.
Ninfa Isabel Escalante, también habitante de El Polvón, cuenta que la producción de artesanías ha sido una buena opción para la subsistencia de los habitantes de la comunidad ante la carencia de otras actividades económicas.
“Antes costaba, porque a veces nos quedábamos hasta sin la comida, pero ahora no, porque hay de qué disponer”, dice contenta.
En su caso, relata, con las ganancias de las artesanías ha comprado mesas, sillas, una cama, utensilios de cocina para su casa. Los planes ahora son mejorar la infraestructura de su vivienda.
VISITA PARA CONOCER HISTORIAS
Un grupo de funcionarios de cuatro países de la empresa Western Union visitó El Polvón y otras zonas de Chinandega y León, para conocer los resultados del trabajo de Pro Mujer en el país. Western Union, a través de su fundación, ha donado 75 mil dólares a ese organismo.
Durante la visita dieron a conocer la donación de cinco mil dólares más (unos 100 mil córdobas) para el proyecto de desarrollo económico femenino.
Tony Tapia, director de programas de la Fundación Western Union, informó que Nicaragua es el país que más apoyo recibe de la fundación en Centroamérica.
En los últimos cinco años, dicha fundación ha donado 390 mil dólares a varios programas en el país.
Tapia mencionó que esos fondos provienen de las utilidades de la empresa y de donaciones que hacen los empleados a nivel mundial.
DE CAJETAS A ROPA POR MAYOR
Zoyla de Jesús Palma vive en El Viejo, Chinandega. Ella cuenta que lleva 11 años trabajando con Pro Mujer y que su primer crédito fue de 600 córdobas.
Cuando se le dio el primer crédito, no tenía trabajo, ni negocio. Según cuenta, vivía “de la misericordia de Dios” junto a sus dos hijas.
“Cuando uno no tiene nada, ni un banco para poner de garantía, ninguna financiera le presta a uno, entonces yo así estaba”, recuerda.
Cuando recibió el primer crédito, relata, lo invirtió en leche, azúcar y leña para hacer cajetas de leche. Su intención era vender ropa por docena, pero los 600 córdobas no le alcanzaban para invertir en eso.
Empezó preparando cinco litros de leche. Lo vendió todo. Al día siguiente hizo 10 litros y también se vendieron. Con el pasar de los días llegó a preparar 30 litros de leche al día, y con eso juntó dinero y al año invirtió en bolsas.
A ese ritmo, explica, llegó a ahorrar 800 dólares; eso lo juntó con el siguiente préstamo de Pro Mujer y compró suficiente ropa para montar el negocio de venta al por mayor.
Actualmente, tiene dos camionetas para repartir la mercadería en varios barrios de Chinandega y una bodega colmada de productos.
