- Telcor dice que fue un “error”
Ver Infografia > Funcionarios del Instituto de Telecomunicaciones (Telcor) afirman que fue una “equivocación” de los medios de comunicación, pero los dueños de las empresas de radio y televisión prefirieron callar sobre la orden de encadenarse y transmitir una actividad de la Juventud Sandinista, cuando la convocatoria anunciaba un “mensaje del presidente Daniel Ortega relacionado con la alfabetización”.
El sábado, antes de la hora prevista, a las 4 p.m. la mayoría de medios electrónicos recibió la llamada de Telcor recordándoles la “invitación”. Sin embargo, durante la primera hora de transmisión, en vez del acto anunciado apareció la celebración partidaria.
“Fue un error. Fueron los medios quienes lo incluyeron por una equivocación. Prefiero que mi jefe le dé más detalles, déjeme sus datos para que la llame”, dijo Aneli Bravo, asistente de Orlando Castillo, director de Telcor, pero éste nunca llamó.
Para Miguel Mora, propietario del canal 100% Noticias, “los que lo hicieron fue por su gusto”. Dijo que en su caso tiene por política transmitir todo acto considerado noticioso.
En el caso de los demás medios, Mora considera que, como decía Pedro Joaquín Chamorro Cardenal, “cada quien es dueño de su propio miedo”, ya que no existe ley que obligue a encadenarse, a menos que se viva una tragedia o desastre natural y no fue el caso.
Asegura que por la duración, la transmisión podría causar pérdidas comerciales a su canal hasta de 50 mil dólares.
El analista político Carlos Tünnermann considera que esa cadena de radio y televisión, impuesta por el Gobierno, es otra muestra del abuso y autoritarismo de Ortega que se aprovecha del miedo de los empresarios a que les quiten las licencias de operación.
Ortega los obliga, mediante intimidación, a transmitir actos partidarios que no son del interés nacional, indicó.
El jurista Sergio García Quintero lamentó que los dueños de medios hayan olvidado que se deben al pueblo y asumieran una posición de “lenidad”, porque eso sentará un mal precedente y fortalecerá el proceso de “adecuación” que vive la sociedad bajo el argumento de no protestar para evitar consecuencias mayores.
