Hasta antes de la llegada de los Bravos al país a través de las transmisiones de la cadena TBS, en Nicaragua, si no eras yanquista, eras dodgerista. Claro, ha habido seguidores de otros equipos, pero son minoría. No se hacen sentir.
Los equipos en los que han militado jugadores pinoleros han tenido también seguidores, pero una vez que el nica es removido se rompe el nexo. Es decir, nunca ha habido un vínculo de identidad. Es más bien, una conexión sentimental. Un apoyo al nica, que dura hasta que él dura ahí.
Y mientras los aficionados a los Bravos han menguado —ya no vemos tanto TBS y el equipo se aflojó— han aflorado los seguidores de Boston, conjunto que ha emergido como el que hunde a los Yanquis, y una manera de expresar el antiyanquismo, es respaldar a los Medias Rojas.
Una encuesta realizada a finales del año pasado por M&R Consultores señalaba que el deporte extranjero que más atrae a los nicas es el beisbol de Grandes Ligas, y que el equipo con más aficionados aquí son los Yanquis, es decir, el estudio comprobó algo que ya se sabía.
¿Pero cuánto van a ganar los Dodgers en términos de simpatía pinolera, ahora con la llegada de Vicente Padilla? Será interesante descubrirlo, pero se trata de una vigorosa inyección para el dodgerismo, apagado, pero no acabado en los últimos años aquí.
La tropa de California tiene gran historial, acentuado a través de su presencia en Series Mundiales contra los Yanquis, desde los días de Duke Snider y Gil Hodges, pasando por Sandy Koufax y Don Drysdale, hasta el impacto provocado por Fernando Valenzuela.
Estamos hablando de la tropa de Maury Wills, del cuarteto de artilleros de 30 jonrones en una misma campaña, de la gran producción de Novatos del Año y del prestigio y estabilidad que se construyó durante los días de las O’Malley. Los Dodgers han sido un equipo de clase.
Para Padilla, los Dodgers son también una gran oportunidad. Los Ángeles es un gran escenario para la proyección y el restablecimiento de una imagen como la suya, factor clave ahora que va a discutir su futuro contrato.
Ojalá Padilla aproveche este paso por los Dodgers y el saldo sea positivo al final de la historia, mientras el dodgerismo sube aquí, aunque sólo sea por unas semanas.
