El recién pasado miércoles 9 de septiembre, al terminar su visita a Nicaragua el Director General Adjunto de Relaciones Exteriores de la Comisión Europea, Stefano Sannino, dio a conocer en un comunicado que las conversaciones con el gobierno de Daniel Ortega están enfocadas a encontrar una “ruta crítica” común para consolidar las relaciones, afectadas desde el fraude electoral del año pasado que motivó la suspensión de casi cien millones de dólares de ayuda del llamado Grupo de Apoyo Presupuestario (GAP).
“Estas conversaciones forman parte de un proceso dinámico de diálogo abierto, franco y respetuoso entre las partes, encaminado a encontrar una ruta crítica para consolidar sus relaciones y contribuir al futuro del desarrollo socio-económico y político de Nicaragua, empezando con el apoyo al sector estratégico de la educación”, se dijo en el comunicado de la delegación europea, que al mismo tiempo anunció el desembolso de 10 millones de dólares para el sector educativo del gobierno de Ortega. Sin embargo cabe aclarar que esos 10 millones de dólares habían quedado pendientes del año pasado, o sea que no forman parte de la ayuda programada para el 2009 que permanece suspendida por causa del fraude orteguista en las municipales del 9 de noviembre de 2008.
Sin duda que el desembolso de los 10 millones de dólares es un gesto de buena voluntad de la Unión Europea hacia el régimen orteguista, como lo calificó el mismo Sannino, quien agregó que “hay una buena implementación de todos los compromisos que ha tomado el Gobierno que encabeza(el presidente) Daniel Ortega, estamos en buen camino”. Más aún, el alto funcionario europeo aseguró que “la determinación, la voluntad que se ha demostrado en el Gobierno (nicaragüense) es un elemento positivo que puede ayudar a reconstruir la confianza en el mecanismo electoral; es un primer paso, pero es un primer paso importante”.
De esta especie de diplomacia secreta o diálogo oculto que los representantes europeos están celebrando con el gobierno de Ortega, alrededor de un problema que es de vital interés para toda la población de Nicaragua pero lo manejan como si fuese un caso bélico o de la guerra fría, se podría inferir que el régimen orteguista se ha comprometido con los europeos a implementar medidas para restituir la confianza electoral que fue destrozada por el fraude del año pasado.
Pero, ¿cuál es ese “primer paso importante” al que se ha referido el Director General Adjunto de Relaciones Exteriores de la Comisión Europea? Sin duda que a lo sumo son sólo promesas, por lo menos hasta ahora, pues en la práctica únicamente pasos hacia atrás son los que han visto, sentido y sufrido los sectores democráticos del pueblo nicaragüense.
Precisamente cuando se encontraba en Nicaragua el señor Stefano Sannino, negociando con los representantes del gobierno orteguista, en el editorial del viernes 4 de septiembre mencionamos a título de ejemplo sólo siete pasos hacia atrás que el régimen orteguista ha dado recientemente contra la gobernabilidad democrática y la confianza pública en el sistema electoral. Tales son: las agresiones de turbas oficialistas contra ciudadanos opositores y activistas de la sociedad civil, la clausura de Radio La Ley y la confiscación de sus equipos, las ocupaciones confiscatorias de propiedades privadas, la afiliación masiva obligatoria de empleados públicos al FSLN, la continuación de los despidos en el Estado por motivos políticos, el juicio político con el pretexto de los Cenis contra el líder opositor democrático Eduardo Montealegre y el director de LA PRENSA, don Jaime Chamorro Cardenal, y las agresiones contra promotores de derechos humanos e impedimentos a algunas de sus labores. A lo que hay que agregar el recrudecimiento de los ataques de Ortega contra los medios de comunicación independientes y las amenazas contra los periodistas y con imponer la censura de prensa. De manera que lo que preguntamos en aquella ocasión lo volvemos a preguntar ahora: ¿Qué más va a constatar la Unión Europea en Nicaragua?”
Tal vez el desembolso de los 10 millones de dólares y las suaves palabras de Sannino, sean algo así como el “pago por ver” de los jugadores de póquer. O sea que la Unión Europea espera que a cambio de ese gesto de buena voluntad el gobierno de Ortega comience a tomar medidas concretas para restaurar la confianza en el sistema electoral, como al parecer se los ha prometido. Nosotros esperamos verlo.