- Uno de los inquilinos se encontraba afuera “tomando” aire fresco
CORRESPONSAL/CHINANDEGA
Don Andrés Macías García, de 92 años, salió a tomar aire fresco a la acera de su casita de madera, la que repentinamente se desplomó provocando una polvareda y el susto del señor. Por fortuna no hubo percances humanos.
Los vecinos llamaron a los bomberos, quienes rescataron algunos enseres mientras removían los escombros. La humilde y vieja casita de don Andrés estaba ubicada tres cuadras y media al Norte de la esquina Paulino Norori, en el barrio El Calvario.
Las últimas lluvias y fuertes vientos provocaron la debilidad de las paredes de esta centenaria vivienda, que se cree fue construida a inicios del siglo anterior.
Don Andrés daba gracias al Creador porque el incidente no provocó lesiones a ningún familiar y dijo que espera que se le construya un espacio para vivir, en el fondo del patio.
En la zona periférica de esta ciudad se notan las últimas viviendas centenarias de madera, mientras el centro histórico empieza a desaparecer para dar paso a la construcción de módulos comerciales.
