- Mariah Carey se siente libre siendo “imperfecta”
NUEVA YORK/ AP
Lee Daniels tenía tanta fe en las dotes actorales de Mariah Carey que cuando la ganadora del Oscar Helen Mirren se retractó de interpretar a una trabajadora social desagraciada y sensata, le pidió rápidamente a la cantante que tomara cartas.
Pero Daniels era consciente de que al contratar a Mariah Carey la actriz, también estaba contratando a Mariah Carey la diva, con un séquito de maquilladores, asistentes, publicistas y otros parásitos que le restaría a la superestrella la energía que quería ver emanar de ella en su mordaz drama Precious.
Así que le dio el papel, pero con una advertencia: deja a la diva en casa.
“Si te apareces con el más mínimo rastro de maquillaje”, recuerda haberle dicho, “tendré una (actriz de) reserva”.
Al poner su fe en Daniels, Carey —cuya primera película, Glitter (2001), fue un fracaso— finalmente le demostraría a la crítica que su formidable talento va más allá de su voz. Hasta ahora ha recibido elogios por su trabajo en la cinta, que se estrena el 6 de noviembre en Estados Unidos.
Pero lo más importante para Carey es que el papel la ayudó a librarse de algunas de las inseguridades que no sólo entorpecían su actuación, sino su vida.
Tras pasar años luchando por alcanzar un ideal —en su vida personal y en la música— Carey, de 39 años, está aceptando las imperfecciones de su vida, actitud resumida en el título de su más reciente álbum, Memoirs of an Imperfect Angel (Memorias de un ángel imperfecto).
El productor Tricky, responsable de éxitos como Umbrella de Rihanna, fue uno de los principales escritores y productores del disco, junto con The-Dream. Tricky dice que Carey “le dice a la gente, ‘No soy este ángel perfecto’”.
“Tiene canciones con sexo y cosas como ésas que aluden a temas que no había tocado antes”.
