La semana pasada el tema de mi columna fue el ajo, un miembro de la familia Allium, con contenido alto de azufre. Otro miembro de esa familia es la cebolla, también alta en azufre como el ajo.
Aunque la cebolla juega múltiples roles en la salud, hoy pongo énfasis en aquellos beneficios relevantes para la diabetes, una enfermedad crónica relacionada con la dieta y muy común en Nicaragua.
Por su alto contenido de azufre, la cebolla ayuda a mantener la insulina. ¿Cómo lo hace? Un componente en la cebolla es “allyl propyl disulfide”, el cual, una vez que usted consume la cebolla, entra en la sangre y funciona para conservar su insulina, dándole a usted la ventaja de metabolizar los carbohidratos por un tiempo más prolongado y así, de no padecer altos niveles de azúcar en su sangre.
Además, las cebollas tienen el mineral cromo que ayuda a disminuir sus niveles en ayunas de glucosa y ayuda en reducir sus niveles de colesterol y triglicéridos. Los enemigos del crono son el azúcar refinada (que le quita el mineral cromo) y la falta de ejercicio.
Una taza de cebolla tiene como 20 por ciento de su requisito diario de cromo y buen porcentaje de vitamina C, vitaminas B, fibra y otros nutrientes. Otro componente de la cebolla es un “flavonoid” que se llama “quercitin”, que funciona como antioxidante, y también es un antioxidante potente en cúrcuma, componente del curry, que puede reducir el número de patologías precarcinogénicos en el intestino. Eso es el asunto de mi próxima columna.
Restaurante La Ola Verde
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