Por Gloria Picón Duarte
Brincar, correr y saltar hasta el cansancio son actividades propias de la niñez, pero María José González Centeno a penas se atreve a mirar esos ejercicios, pues el Lupus le ha impedido desarrollar sus habilidades físicas.
María José hoy tiene 12 años y desde que cumplió tres empezó con dolores en sus brazos y piernas. Los médicos del centro de salud le decían a su madre, doña Xiomara Centeno, que era parte de su crecimiento. Después empezó a inflamarse su abdomen, así que doña Xiomara la llevó a un médico privado y así anduvo de médico en médico hasta que llegó a manos de la reumatóloga quien le mandó un examen que le confirmó que lo que padecía la niña era Lupus, en ese momento ya tenía siete años.
La doctora Martha Jarquín, especialista en reumatología del Hospital Manuel de Jesús Rivera La Mascota, señala que el Lupus es una enfermedad frecuente en pediatría, la cual se puede presentar a cualquier edad, pero por lo general los síntomas aparecen en la etapa de la adolescencia.
Según la especialista hay personas que desarrollan la enfermedad muy lento, les dan dolores en la articulaciones, decaimiento, otros presentan fiebre, caídas de cabello, inflamación en articulaciones, úlceras en la boca, manifestaciones en piel como manchas o hematomas.
Las causas exactas de la enfermedad se desconocen, aunque la especialista señala que se da por una predisposición genética. Sin embargo doña Xiomara afirma que en su familia no hay nadie con ese padecimiento.
María José es una niña muy valiente que ha sabido luchar por su vida y aceptar su enfermedad, aunque muchas veces se deprime porque, aunado al Lupus, también padece de elefantiasis, una inflamación en sus piernas que muchas veces ha sido blanco de curiosos que la han echo llorar.
María José, está en quinto grado, ha perdido dos años debido a las constantes hospitalizaciones. Cuenta que su niñez ha sido muy dura. “Yo antes usaba faldas pero los niños son muy indiscretos y le dicen a sus madres que me miraran y me hacían sentir mal, muchas veces he llorado por eso, porque me siento discriminada, ahora tomé la decisión de usar sólo pantalón para que no me vuelvan a ver”, cuenta la niña.
María José, no habla de lo que está de moda o de encuentros con sus amiguitos, pues sus preocupaciones son otras. “
Me entristece porque he conocido a otros niños con la enfermedad y han muerto y pienso cuando me iré a morir yo, eso me entristece”.
La doctora Jarquín señala que algunas personas que padecen Lupus pueden llevar una vida normal, sólo tiene que tener algunos cuidados, como regular la exposición al sol o mantener una dieta controlada.
María José afirma que no puede jugar porque se cansa, su entretenimiento es ver televisión o escuchar música, porque la enfermedad le ha afectado el corazón.
Por otra parte el factor económico es algo que también aflige a doña Xiomara, ya que aun cuando la Asociación Nicaragüense Pro Lupus Eritematoso, la ayuda con la compra de medicamentos y exámenes, los costos son muy altos y su situación económica es muy mala.
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