Lo que Borge no quiere ver

El pasado 8 de noviembre, durante la conmemoración del 33 aniversario de la muerte del fundador del FSLN, Carlos Fonseca Amador, Tomás Borge Martínez se ufanaba diciéndole al presidente Daniel Ortega Saavedra que su régimen no es una dictadura, porque, entre otras cosas, a nadie ha mandado a despellejar vivo como lo hizo la dictadura somocista.

El pasado 8 de noviembre, durante la conmemoración del 33 aniversario de la muerte del fundador del FSLN, Carlos Fonseca Amador, Tomás Borge Martínez se ufanaba diciéndole al presidente Daniel Ortega Saavedra que su régimen no es una dictadura, porque, entre otras cosas, a nadie ha mandado a despellejar vivo como lo hizo la dictadura somocista.

Borge dijo que la derecha siempre intenta quebrar la confianza en el FSLN, acusando al Gobierno de ser una dictadura peor que la somocista. Y después, como para justificar las fechorías del actual régimen totalitario, se preguntaba ¿cómo es posible que este Gobierno sea una dictadura si no hay un solo preso político, ni personas asesinadas, ni censura de prensa y ni siquiera se ha lanzado una sola bomba lacrimógena para reprimir a nadie?

Borge jamás verá los errores de este régimen despótico porque es parte del mismo y goza de las mieles del totalitarismo, como lo hizo en la década del ochenta, período en que se creía amo y señor —junto con los hermanos Ortega— de la vida de los nicaragüenses.

Es cierto lo que dice Borge. Ahora no hay un solo preso político, sino todo un país sometido bajo amenazas de muerte diaria de las delincuenciales turbas orteguistas que este gobierno utiliza para amedrentar a grupos sociales, políticos y económicos que no piensan como ellos.

Después dijo que en este gobierno no hay ni una sola persona asesinada. Vaya, vaya, señor Borge. Es que ni siquiera hubo necesidad de que el FSLN llegara nuevamente al poder para asesinar a alguien que no pensaba como ustedes. ¿O ya se olvidó que William Hurtado, hombre de confianza del círculo de poder del FSLN, terminó con la vida del periodista sandinista Carlos José Guadamuz Portillo? Y lo peor es que con ayuda de las instancias que conforman la justicia orteguista en Nicaragua, Hurtado obtuvo su libertad y anda feliz de la vida, mientras una familia carga con el dolor de haber visto abatido a tiros a su ser querido.

No hay censura de prensa, dice Borge. Censura para él sólo es mandar a cerrar los medios de comunicación independientes, encarcelar o matar periodistas. No señor. La censura la está ejerciendo Ortega de distintas formas: interferencia de emisoras como Radio Corporación, intimidación a las televisoras con el argumento de quitarles sus licencias, reprime a quienes expresan su desacuerdo con este régimen en las calles y manda a morterear y/o apedrear instituciones públicas y privadas.

En menos de 24 horas de que Borge hablara de las bondades de este Gobierno el pasado 8 de noviembre, las respuestas a sus interrogantes las dieron en las calles de Managua sus turbas delincuenciales atacando a quienes protestaban por el latrocinio electoral del 9 de noviembre de 2008. Además, esas mismas turbas pasaron atacando a LA PRENSA y al diario HOY.

A todo lo anterior, señor Borge, sume las amenazas de sus dirigentes turberos que dicen que marcharán el 21 de noviembre en Managua, coincidiendo con una protesta que para ese mismo día alistan las fuerzas democráticas del país. Son ustedes quienes están promoviendo violencia e institucionalizando delincuencia e impunidad. Basta ver cómo destruyen los bienes del Estado (sede de la Policía Nacional) y ningún orteguista está preso. ¿Si esto no es censura, represión y corrupción, qué es señor Borge? ¿O es que en realidad sus deseos malignos son despellejar vivo a quienes no piensan como ustedes y no aprueban su régimen despótico?

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