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La sede de la Embajada de los Estados Unidos en Managua fue blanco de los ataques de las turbas orteguistas. LA PRENSA/ ARCHIVO

Callahan llama a la no violencia

El Embajador de los Estados Unidos en Nicaragua, Robert Callahan afirmó que los ataques que sufrió la Embajada americana no tienen justificación y que los participantes en este ataque no representan a la nación nicaragüense.

El Embajador de los Estados Unidos en Nicaragua, Robert Callahan afirmó que los ataques que sufrió la Embajada americana no tienen justificación y que los participantes en este ataque no representan a la nación nicaragüense.

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“Todo el pueblo tiene el derecho de manifestarse, pero siempre de una forma pacífica y desgraciadamente la manifestación enfrente de nuestra Embajada se llegó a hacer una cosa muy fea; había daños a la Embajada, había amenazas a personas de la Embajada y no hay justificación para eso. Si los nicaragüenses no están de acuerdo con nuestras políticas, tienen todo el derecho de expresarse, pero no violentamente”, sostuvo Callahan.

La sede de la Embajada de los Estados Unidos en Managua fue blanco de los ataques de las turbas orteguistas que armadas de piedras, palos, morteros y huevos, exigían al embajador Callahan que abandonara el país, luego que el diplomático criticara un fallo irregular de seis magistrados sandinistas a favor de la reelección de Daniel Ortega.

El embajador afirmó que los que atacaron la Embajada fueron grupos particulares que no representan un enorme rechazo.

“Son grupos particulares, yo hablé con mis colegas en la Embajada al día siguiente y yo les dije: ‘Bueno había aproximadamente 500 personas enfrente de la Embajada, Managua tiene una población de un millón y medio de habitantes, el país tiene más de cinco millones de habitantes, entonces obviamente no fue un grupo muy grande y para nosotros no fue un rechazo de nuestra presencia y nuestra política, un rechazo enorme’”, precisó el embajador.

El diplomático, quien ha sido acosado por turbas orteguistas, aseguró tener buenas relaciones con organismos civiles del país. “Hay lazos muy fuertes que nos unen con los nicaragüenses, como el medio millón de personas que reside en los Estados Unidos”, enfatizó. Añadió que “ellos (los orteguistas) tienen el derecho de protestar por mi presencia, pero no de una forma violenta, yo vengo de un país de una tradición de más de dos siglos de una libertad completa de expresión en todas las formas, pero de una forma pacífica”.

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