Madre e hija serán enterradas en Nicaragua

Los cuerpos de las nicaragüenses María Inés Ortiz López y Ana Rosa Ortiz Martínez (madre e hija) serán sepultados hoy en Nicaragua. Ellas fueron repatriadas desde la morgue judicial, en San Joaquín de Flores, en Heredia, Costa Rica, hacia Boca de Sábalo, comunidad ubicada en el departamento de Río San Juan en Nicaragua, fronterizo con Costa Rica.

El crimen de dos nicaragüenses en Costa Rica, a manos del compañero de una de ellas, ha causado conmoción. LA PRENSA/ ARCHIVO/ CORTESÍA

CORRESPONSAL/ COSTA RICA

Los cuerpos de las nicaragüenses María Inés Ortiz López y Ana Rosa Ortiz Martínez (madre e hija) serán sepultados hoy en Nicaragua. Ellas fueron repatriadas desde la morgue judicial, en San Joaquín de Flores, en Heredia, Costa Rica, hacia Boca de Sábalo, comunidad ubicada en el departamento de Río San Juan en Nicaragua, fronterizo con Costa Rica.

Quien vino desde Nicaragua a repatriar los cadáveres fue Óscar Parrales, esposo de María Inés, de 38 años y el traslado de los cuerpos se hizo por el pequeño puerto de Los Chiles, en Costa Rica, desde donde salen lanchas hacia Nicaragua.

María Inés y Ana Rosa fueron asesinadas a machetazos la tarde del martes por el esposo de esta última, Alexander Flores Bravo, en la comunidad de La Vieja, en Florencia de San Carlos, en el norte de Costa Rica.

Las dos mujeres estaban embarazadas. María Inés tenía 5 meses de embarazo, mientras que su hija 9 meses. A Ana Rosa, de 17 años le faltaba poco para internarse en un hospital costarricense para dar a luz a su primer bebé.

Parrales al momento de trasladar los cuerpos, explicó que su esposa había venido al norte de Costa Rica hace unos 22 días, en busca de su hija de 17 años.

LA RAPTARON

A la joven Ana Rosa, su victimario la raptó de Nicaragua contra su voluntad en septiembre de 2008. Se la trajo a Costa Rica, donde empezó a vivir maltratos ocasionados por Flores Bravo.

Según relató a la prensa local la señora Yorleni Torres, dueña de la vivienda donde ocurrió el doble crimen, ella conoció a la joven Ana Rosa en mayo pasado en una clínica del norte de Costa Rica, donde ambas llegaron a consulta prenatal.

En ese momento la joven reveló que había sido raptada por Flores Bravo y que estaba desesperada por su familia porque en Nicaragua la daban por muerta.

En julio las mujeres se reencontraron en el mismo puesto de salud y Ana Rosa volvió a comentar de su drama.

Con ayuda de Yorleni llamó a sus familiares en Nicaragua para decirles, entre llanto y angustia, que estaba viva en Costa Rica.

Hacía unos 22 días que la madre de la joven vino a buscarla. La halló y las dos estaban temporalmente en un rancho de otra comunidad, pero al parecer el hombre maltrataba a las dos.

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